Vuelve el fantasma del rescate

Cuando parecía definitivamente alejado el fantasma de un eventual rescate de la economía española, la posible reestructuración de la deuda griega, el triunfo del partido populista “Auténticos Finlandeses” en las elecciones del domingo en cuyo programa se incluye no seguir subvencionando los excesos de lo que ellos llaman países del Sur, y la posibilidad de que un nuevo Gobierno en Finlandia, teñido de euro escepticismo paralice el rescate de Portugal, ha vuelto a resucitar ese viejo fantasma de una intervención de la economía española similar a la que ha sufrido Grecia e Irlanda y nuestro vecino Portugal.

Hasta el triunfo de los euro escépticos en Finlandia, que probablemente formaran gobierno con los conservadores y que pondrán en duda todo tipo de rescate, empezando por el de Portugal que ya se ha comenzado a negociar, todos los analistas venían sosteniendo que Lisboa sufre, pero que Madrid no se resiente y eso resulta sorprendente ya que a cada rebrote de fiebre en la euro zona España siempre solía encontrarse en el punto de mira, convirtiendo el interés aplicado a la deuda española en una especie de barómetro para medir la tensión.

Sin embargo, a pesar de la subida de la renta portuguesa, dicho indicador se encuentra en posición neutral. Los inversores “sólo” exigen una prima de 180 puntos básicos por encima de la bonos alemanes. En enero, el diferencial se encontraba en 280 puntos. Cabe preguntarse si Madrid se libra así definitivamente del contagio portugués y si la separación ibérica es definitiva.

No parece, según los resultados de la subasta de este lunes en la que el Tesoro ha tenido que pagar un 38% por las letras a 18 meses y 30% más por las de 12 meses ante la falta de demanda por títulos españoles. La rentabilidad de las letras a año y medio ha pasado del 2,4% al 3,4% y, las de un año, del 2,1% al 2,8%. Se han colocado 4.659 millones, rozando el mínimo previsto, la tensión en la subasta ha contribuido a que vuelva a aumentar la prima de riesgo de España, que supera de nuevo los 220 puntos básicos, más de 40 puntos más con respecto al bono alemán en una semana.

De esta forma, cuando parecía que habíamos salido de la zona de peligro, la crisis de la Deuda vuelve a pasar factura a España, pese a que, desde febrero los inversores habían separado a nuestro país de la evolución de otros países periféricos. El diferencial entre la rentabilidad del bono español a diez años y el alemán, que se utiliza para medir la prima de riesgo de la inversión, ha subido hasta superar los 230 puntos básicos.

Por otra parte el rendimiento de los bonos españoles ha subido hasta el cinco por ciento lo que ha llevado a la prima de riesgo a sus máximos desde el pasado 28 de enero. La rentabilidad del bono a diez años rozaba el 5,6%, un nivel que no tocaba desde el año 2.000 Así, el precio de la deuda española en el mercado cotiza en máximos desde la entrada en el euro, que tuvo lugar el 1 de enero de hace once años, aunque no fue hasta enero del 2002 cuando circularon los primeros euros como moneda de curso legal en toda la Unión Europea.

Como era de esperar la nueva crisis de la Deuda ha tenido su correspondiente lectura política, una lectura que no ayuda precisamente a una normalización de la situación. Para Montoro, el portavoz de Economía del PP y para el propio Mariano Rajoy, la nueva crisis es un síntoma más de la falta de confianza en el Gobierno y en la política económica que está desarrollando, mientras que para Elena Valenciano, portavoz socialista, los populares están dispuestos a apostar contra España y contra sus intereses con tal de ganar las elecciones.