Debate nuclear, en el peor momento

Cinco días después de los primeros problemas en varias centrales nucleares japonesas, especialmente, en la de Fukushima, donde la situación de grave peligro de contaminación no remite, sino que se complica con nuevos incidentes, que pueden terminar en una catástrofe incontrolable en las próximas horas, el debate nuclear, que muchos de los políticos españolen se resistían a abrir por las elecciones autonómicas y municipales del mes de mayo y, por el peligro de ser barridos por la ola antinuclear que se está formando dentro de amplios sectores de la opinión pública, ha estallado, hasta el punto que la propia vicepresidenta económica del Gobierno , Elena Salgado, tan prudente hasta ahora, se ha apuntado al debate siempre que sea “científico, serio y calmado”.

Algo con lo que no parece estar de acuerdo el mas “pro- nuclear” de los Ministros, el de Industria Miguel Sebastián ,que cree que el actual clima , especialmente por lo que está ocurriendo en Japón, no es el más propicio para abrir ese debate sereno que el tema necesita , aunque, de hecho , se abrirá en el mismo Congreso de los Diputados , donde la máxima responsable del Consejo de Seguridad Nuclear, Carmen Martines Ten , tendrá que informar sobre la situación europea y nacional, especialmente sobre el grado de seguridad de nuestras centrales que, de acuerdo, con las directivas europeas serán sometidas, en los próximos días, a pruebas de stress

En el fondo, ninguno de los grandes partidos quiere ese debate nuclear, forzado por los graves acontecimientos de Japón. El Partido socialista, porque acaba de cambiar de opinión, prolongando la vida de la central nuclear de Santa Maria de Garoña en Burgos –central gemela a la de Fukushima- aprovechando la Ley de Economía Sostenible, y, porque se ignora cuál es, actualmente, la posición del Ejecutivo no solo sobre las prorrogas de las centrales que han entrado en su ciclo final, sino, incluso, si ha habido un cambio de opinión sobre la construcción de nuevas centrales nucleares, a la vista de la crisis energética que se avecina con la crisis que se está produciendo en varios de los países de Oriente Medio.

Y el Partido Popular, que ha prometido, si gana las elecciones generales, prolongar la vida útil de las centrales por encima de los cuarenta años, porque se ha visto atrapado por la explosión de la planta de Fukushima, idéntica a la de Burgos, que ha cumplido ya su ciclo, que ha sido amortizada ya por “Nucleonor”, la empresa propietaria y que ha sido el gran motivo de polémica entre socialistas y populares. Durante los últimos meses cuando se ha intentado llegar a un pacto energético.

Por otra parte, el PP se ha visto desbordado por FAES, la Fundación que preside Jose Maria Aznar, consejero de Endesa, empresa que está metida en el negocio de las nucleares, en sus propuestas de futuro, apostando por la construcción de nuevas centrales, alargando la vida útil de la plantas todo lo que sea técnicamente posible y “rectificando” el cierre de Garoña en 2013.

Tan desbordado, que la propia secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, que ha querido mantener una postura de total defensa de la seguridad frente a cualquier nuevo proyecto, ha tenido que aclarar públicamente que una cosa es FAES y, otra , totalmente distinta, el partido.

Solamente están interesados y, apoyados, además, por todos los grupos ecologistas, los militantes de Izquierda Unida, partidarios de una clausura paulatina de las plantas y una substitución de la energía nuclear por otras alternativas, como la fotovoltaica

La realidad es que ese debate, cuando todavía, a pesar de todos los esfuerzos no se ha llegado un pacto de Estado sobre el “mix” energético que necesita España, para ir dependiendo cada vez menos del petróleo y del gas, llega en el peor momento, con unas elecciones a dos meses vistas y con una opinión pública sensibilizada por los horrores que pueden producirse en centrales , aparentemente seguras , pero, nunca libres de accidentes tan excepcionales como los que han ocurrido en Fukushima, donde , todavía, todo está por decidir…