Rubalcaba, Bono y la nueva “liebre mecánica”

La entrevista de casi de hora y media entre el presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero y el presidente del Congreso, en el despacho oficial de José Bono en el Parlamento, una entrevista que no suele ser normal pero que no tiene por que levantar tanta expectación como ha levantado, sigue ocupando la actualidad informativa, sobre todo, después de que muchos periódicos nacionales la hayan elevado a categoría de portada.

Una nueva sobreactuación de Bono al declarar, frente al mutismo del presidente del Gobierno, que los dos habían hablado de lo que todos los periodistas se estaban imaginando, y que ha desembocado en una verdadera ola de especulaciones. Especulaciones que van desde la posibilidad de un adelanto electoral (algo descartado, de entrada, ya que Zapatero tiene los suficientes apoyos parlamentarios con los nacionalistas vascos, catalanes y canarios para terminar la legislatura), hasta que se trata de un simple cambio de opiniones ante una eventual sesión de investidura, pasando por una simple toma de temperatura para conocer cuál es la posición de Bono ante la operación sucesoria.

Toda una serie de hipótesis entre las cuales, probablemente, la menos verosímil es la del calendario, el calendario legislativo y, los actos que el Congreso de los Diputados tiene programados con motivo del treinta aniversario del golpe de estado del 23 de Febrero, con asistencia de Su Majestad el Rey.

Lo importante de la reunión del martes en el Congreso, no solamente está en su contenido que se pretende ocultar celosamente aunque Bono ha querido, conscientemente situarlo es el terreno sucesorio, sino, en el momento en el que se produce, con un Rubalcaba acosado por una oposición que está centrando todos sus ataques en quien cree que puede suceder a Rodríguez Zapatero y que cree que ha encontrado, con el caso “Faisán” suficientes datos como para pedir su dimisión o su cese como Ministro del Interior por el chivatazo en el que el principal implicado es su ex director general de la policía Víctor García Hidalgo.

Bono que, conscientemente, el pasado mes de diciembre entró de lleno en el debate sucesorio al retratar a Rubalcaba como “la liebre eléctrica, la liebre que engaña a los perros, que engaña a las otras liebres, finalmente para que corran” ha hecho, en esta ocasión también de liebre eléctrica y ha provocado que otros corran, pensando en la posibilidad de que él, pueda ser el candidato.

Ha provocado, incluso que muchos empiecen a especular con la posibilidad de que por su posición política, moderada y casi de centro-derecha, pueda ser una especie de tercera vía entre un Rubalcaba, bien situado en las encuestas y defendido por los “históricos” de González, pero que puede resultar abrasado en los próximos meses si Zapatero no toma pronto una decisión, y la aventura que intentan los más zapateristas (López Aguilar, Trinidad Jiménez, Jesús Caldera) con la Ministra de Defensa Carme Chacón , que ni reúne las características para esa candidatura , ni sería aceptada por la mayoría del partido.

Probablemente , de los tres, el que más cohesiona al partido es Rubalcaba si es capaz de aguantar y no tirar la toalla antes de tiempo a la vista del desgaste y de la inexistencia de un calendario concreto sucesorio, aunque, de cara a al Partido Popular, y a Mariano Rajoy, el que más peligro tiene es Bono, aun teniendo pendiente por aclarar el contencioso de su patrimonio que ha salido a relucir , de nuevo, con la querella presentada ante la sala segunda del Supremo, por el ex diputado del PP Jaime Ignacio del Burgo, en nombre de una desconocida Asociación (Justitia et Veritates) por supuestos delitos de cohecho continuado, falsificación de documentos públicos y posible fraude fiscal.