Arrivederci Silvio

¿Dimitirá Silvio Berlusconi para evitar el bochorno que para Italia, y para la Unión Europea, supone verle sentado en el banquillo, acusado de prostitución de menores y abuso de poder o, por el contrario se refugiará en esa conspiración de jueces y fiscales de izquierdas que, quieren terminar con él, y con su vida política?.

¿Puede Europa permitir que el representante de uno de los más importantes países de la Unión , comparta mesa y sillón en los Consejos de Ministros con el resto de representantes de los veintisiete , después de saber que la Fiscalía de Milán le ha acusado de haber abusado de su condición de presidente del Gobierno, al inducir a los funcionarios de la Jefatura de Policía de Milán, a entregar en custodia a la marroquí Ruby (Karima el Mahroug ), a la diputada regional de su partido Nicole Mineti, y por haber tenido relaciones sexuales con la joven marroquí en su residencia privada de Arcore, convertida en un centro de prostitución encubierto en el que han estado algunos de los dirigentes europeos?

¿Puede Europa, después de este escándalo que trasciende de la propia Italia, seguir dando lecciones de cómo deben gobernarse los países de Oriente Medio que están saliendo de férreas dictaduras, después de haber apoyados fervientemente a esas dictaduras en las que se asentaban, cuando en su propio seno tienen un ejemplo claro de lo que es un autentico desgobierno y un abuso?

Estas son las preguntas que se hacen las opiniones públicas de media Europa, sobre la actuación del primer ministro italiano Silvio Berlusconi que, a partir de abril, tendrá que comparecer ante un Tribunal que le puede llegar a condenar a un total de quince años de prisión, a pesar de todos sus intentos de situarse por encima de la Ley, de todos sus abusos, de todas sus fanfarronadas, y de todas sus amenazas a la prensa independiente y a la judicatura.

Aunque utilice todos los medios que tiene a su alcance, especialmente la televisión como joya de su gran imperios económico, uno de los más grandes del mundo, el primer ministro italiano se encuentra al final de la escapada., al final de una huida hacia adelante en las que no ha respetado nada porque ha comprado voluntades, ha sobornado, ha pactado incluso con la mafia , hasta convertir la Presidencia de la Republica en el reino de la ordinariez, del chantaje, de la corrupción y del puterío

No son sus relaciones sexuales con menores o “velinas” que le metían en su cama los máximos responsables de sus televisiones en Italia (cuyas conexiones televisivas sorprendentemente, llegan hasta España), es el intento de convertir a esas “velinas” en candidatas de su partido “Forza Italia”, es creerse por encima der la Ley legislando a favor de su gran imperio económico y enfrentando a todas las Instituciones del Estado, incluidas la Jefatura del Estado y el Tribunal Constitucional.

Y es, cómo no, la corrupción a grandes niveles, como sospecha el Departamento de Estado norteamericano, según revelación de los cables filtrados por Wikileaks en los que se insinúa la existencia de un acuerdo entre el ruso Vladimir Putin y Berlusconi para repartirse, ellos y sus amigos, las comisionares de los contratos bilaterales de petróleo y gas entre los dos países,

Italia está paralizada por los escándalos de Berlusconi. No se gobierna, no se afrontan los problemas reales del país, no se abordan las reformas necesarias que necesita su economía, especialmente su Deuda Pública, mientras la sociedad civil, sigue viviendo a espaldas de la política y de los políticos.

A espaldas del Gobierno que, nunca en la historia del país, podía haber caído tan bajo y, al margen, también, de una oposición dividida que es incapaz de presentar una opción válida ante todo lo que significa el fenómeno Berlusconi, una verdadera peste que recorre el país y que ha llegado hasta Europa…, para deshonor de la propia Europa.