Buenas y malas noticias para E.S.

El plan de fortalecimiento del sistema financiero, anunciado por la vicepresidenta económica del Gobierno Elena Salgado dentro de las grandes reformas a la que se ha comprometido el Gobierno Zapatero para alejar los temores a un rescate europeo, ha sido recibido con división de opiniones por los analistas internacionales, la prensa económica especializada y las agencias de calificación, que han puesto el acento en el coste de la reforma, especialmente la de las Cajas de Ahorros, y en el peso del hundimiento del sector inmobiliario en los balances de los Bancos y Cajas.

Elena Salgado, que ha podido presumir del éxito del plan de austeridad gubernamental hasta el punto que ha comunicado públicamente que se ha conseguido cerrar el año 2010 con un déficit del Estado del 5,1 por ciento del PIB (ocho décimas menos que el plan de consolidación fiscal) y que, después de semanas de deterioro del riesgo-país, se ha podido colocar letras a tres y seis meses por un total de 2.245 millones de euros a unos intereses muy inferiores a los de la última subasta (entre un 45 y un treinta por ciento menos) se ha encontrado con críticas y aplausos a su plan para fortalecer el sistema financiero y, sobre todo, para afrontar el grave problema de las Cajas de Ahorros, con nacionalizaciones temporales incluidas.

Frente a la reacción positiva de la agencia de calificación Moody´s de una recapitalización de las Cajas que, en el peor de los escenarios de pruebas de stress necesitarían hasta 89.000 millones de euros, y del pronunciamiento de un portavoz del Fondo Monetario Internacional (FMI), que ha declarado que el plan está dentro de la estrategia que están llevando a cabo las autoridades españolas para aumentar la confianza de los inversores en el sistema bancario español y particularmente en las cajas de ahorro, las críticas se han producido especialmente por el calendario que, para las Cajas tendrá que extenderse hasta septiembre y por los créditos no conocidos que las Cajas tienen con el sector de la construcción.

La reacción más dura se ha producido por parte de la edición alemana del “Financial Times“, uno de los periódicos de referencia de la canciller alemana Angela Merkel. La Merkel, una de las dirigentes europeas que más dura se han mostrado con España y con el Gobierno Zapatero, llega la semana que viene a Madrid y de ella dependen muchas de las ayudas que puedan venir de la Unión Europea y muchas de las decisiones que para el futuro del euro se tomen en Bruselas.

Según la versión del “Financial Times”, el Gobierno español pretende pasar la escoba pero “sin demasiado entusiasmo”. Según su tesis los españoles suelen ser relajados y de acuerdo a la ociosidad mediterránea, confían en que todo volverá a marchar bien -también en el caso de las afectadas cajas. Sin embargo, partir de que las cajas de ahorro españolas vuelvan a recuperarse por sí solas es un error nefasto.

Por eso el gobierno ha decidido finalmente abandonar su postura expectativa y se dispone, por fin, a reformar las estructuras centenarias de las cajas -aunque sin gran entusiasmo.

“Los mercados -argumenta el periódico-están profundamente desconcertados; los inversores temen que España pueda convertirse en la próxima Irlanda. Con razón, puesto que en los balances de las cajas se ocultan créditos inmobiliarios y de construcción amenazados de impago que suman un valor total estimado en 180.000 millones de euros. Los pesimistas parten incluso de que las necesidades de amortización de las cajas son aún mucho mayores.

Si esto es cierto, no solo las cajas, sino también los bancos privados españoles podrían dejar de percibir dinero en el mercado de capital en un plazo previsible. El conjunto del país tendría que recurrir en última consecuencia al fondo de rescate de la UE, más que pequeño para algo así. Como tarde si ocurre esto, la moneda europea en su conjunto estaría en juego.

Para impedirlo, la ministra Elena Salgado ha ordenado a las cajas que se transformen en bancos -en contra de la oposición de la poderosa federación de cajas de ahorro y de los gobiernos autonómicos.”

Una versión algo catastrofista en un periódico que para muchos es la Biblia económica y para la Merkel que viene a Madrid a pedirnos cuentas, un verdadero punto de referencia…