Aznar-Rajoy: ¡Que se besen…!

“Que se besen”. Es el único grito que faltaba en la Convención que el Partido Popular ha celebrado, este fin de semana en  Sevilla, para llevar el mensaje a la ciudadanía  de que están listos para gobernar y que la alternativa merece la confianza de los españoles.

Es el grito que se les ocurrió a muchos,  cuando  un Aznar sonriente, (eso sí es noticia) abrazaba a un Rajoy desconfiado, en una instantánea que ocupaba,  sorprendentemente,  la portada de casi todos los periódicos, como si un cariñoso saludo entre el presidente de honor del partido, con su sucesor y  aspirante a ocupar la presidencia del Gobierno,  fuese la gran noticia de las jornadas, en las que se han debatido las bases de lo que serán los programas electorales para las autonómicas y municipales del mes de mayo y para las generales.

No llegaron  a besarse porque,  probablemente,  la reconciliación, -y Rajoy lo sabe- de ese alejamiento, que en algunos momentos estuvo a punto de terminar en divorcio,  es puramente coyuntural, y, está provocada por unas encuestase que anuncian un derrumbe de los socialistas y un triunfo, inevitable, del Partido Popular.

Entre el saludo frío,  con cara de asco de Aznar,  en el Congreso de Valencia de hace casi tres años y, el abrazo de Sevilla, ante tres mil eufóricos  militantes  que ven claro el camino de la Moncloa, hay todo un mundo de matices.

Igual que hay todo un mundo de matices entre el discurso de apertura de la convención sevillana de Jose Maria Aznar  (con numerosas citas laudatorias y de apoyo a  Mariano Rajoy) y el discurso de clausura de Rajoy que,  en todo momento, evitó citar el nombre de quien le eligió como sucesor.

Discurso duro, bronco, implacable,  el de Aznar,  con la mira puesta en Zapatero, en su Gobierno, en su desastre como Presidente, en sus errores, en sus mentiras,  en su revanchismo. En su gran fracaso económico y político… El discurso, para muchos de los militantes, de verdadero líder de la oposición. Con el que se sienten totalmente identificados

Discurso moderado, conciliador (“No es hora de criticar al Gobierno y hablar de sus errores”) el de Rajoy que, aunque no adelantó nada  de lo que piensa hacer cuando llegue a la Moncloa , sí dio algunas pinceladas sobre las reformas pendientes en educación, en economía, en justicia, en política autonómica,  en política antiterrorista… pero partiendo de la base de que “España no es un caso perdido” ni, por supuesto, un país intervenido de hecho y solamente falta que lo sea de derecho , como  sostiene José María Aznar.

La palabra más repetida del discurso de Rajoy ha sido la de “austeridad” y,  de acuerdo con esa misma austeridad, ha prometido terminar con los privilegios de los diputados, especialmente el trato preferencial, con complementos de las pensiones, algo por lo que ha venido luchando el partido de Rosa Díez, con la oposición del Partido Popular.

La respuesta no se ha hecho esperar y, cómo no, ha afectado a la número dos del partido, la secretaria general  María Dolores de Cospedal que compagina ese cargo con el de jefe de la oposición en las Cortes de la  Comunidad de Castilla-la Mancha, el puesto de senadora por la comunidad manchega y la responsabilidad de presidenta del partido en esa misma Comunidad. Demasiados cargos y demasiados sueldos…