El sainete del Senado

Si no querían caldo, se le darán dos tazas. Siguiendo al pie de la letra ese viejo refrán español, los nacionalistas, que el martes (aliados con los socialistas ) dieron un espectáculo en el Senado con el sainete de las traducciones simultáneas del gallego, el vasco, el catalán y el valenciano, al castellano, dándose la paradoja de que un socialista andaluz ha tenido que usar esa traducción simultánea con otro socialista andaluz que pertenece al PSC (Partido Socialista de Cataluña), esos mismos nacionalistas, pretenden , ahora, que se discuta en el Congreso de los Diputados una proposición de Ley para reproducir ese misma sainete en el Parlamentos para garantizar cuanto antes, según ellos, el uso de las distintas lenguas cooficiales.

Con lo que, todo los escritos e iniciativas parlamentarias, se reproducirán en el idioma en que se presenten, adjuntándose su versión en castellano y los distintos idiomas se utilizarán en el Pleno, la diputación Permanente y las distintas Comisiones Parlamentarias, para lo cual se tendrá que contar con el correspondiente servicio de traductores a añadir a los 25 que ya han sido contratados por el Senado, con un coste para la Cámara Alta de 350.000 euros anuales.

La proposición de Ley, elaborada a instancias de Ezquerra Republicana de Catalunya (ERC), y, con el apoyo del Partido Nacionalista Vasco, Convergencia i Unió y Nafarroa Bay, supone una reforma del Reglamento del Congreso de los Diputados, algo que intentó en su momento el anterior presidente de las Cortes, Manuel Marín, entre el escepticismo de la mayoría de los grupos parlamentarios.

Quizás por eso, por esa necesidad de reforma, los socialistas que han apoyado el espectáculo surrealista de la traducción simultánea en el Senado, en esta ocasión, ya han anunciado que se opondrán a la proposición de Ley con el argumento de que en el Congreso “hay que hablar la lengua común que es el castellano”, algo que parece que no se produce en el Senado, en tanto está constituida como Cámara Territorial, lo que según esa interpretación el castellano deja de ser lengua común y son comunes el vasco, el catalán, el valenciano y el gallego, que tendrán que ser traducidos al castellano que es el idioma que entienden todos.

Cuando por parte de los dos principales partidos políticos, se intenta racionalizar el fenómeno autonómico, ante la alarma de un déficit publico que se ha disparado, especialmente en algunas autonomías que no podrán emitir Deuda Pública sin el visto bueno de la Administración central; cuando, todavía, se insiste en la posibilidad de un rescate de España por parte de la Unión Europea y del Fondo Monetario Internacional (FMI), entre otras razones porque no creen que el Estado central pueda controlar los excesos de algunas autonomías, el espectáculo vivido el martes en el Senado no ayuda en nada a que los mercados comprendan lo que está pasando en nuestro país.

Si alguna televisión europea ha sido capaz de explicar a sus telespectadores el sainete del Senado, con los señores senadores enganchados a sus pinganillos para poder entender lo que estaba diciendo, su compañero de escaño, con el que siempre se ha entendido en castellano, la sorpresa y la incredulidad habrán invadido a la audiencia televisiva.

Si aquí, el sainete del Senado, ha producido primero el asombro y, después, indignación, en la mayoría de la opinión pública, por el despropósito de algunos partidos políticos, fuera de nuestras fronteras, lo primero que se habrá prensado es que no hay que rescatar al país, sino a toda una clase política que esta fuera de la realidad. El rescate no es económico, como se viene especulando en los mercados. El rescate es político.