El conflicto Álvarez-Cascos

Francisco Álvarez-Cascos,  el tercer hombre más poderoso de la derecha española, después del Presidente fundador de Alianza Popular y del PP Manuel Fraga, y del ex Presidente del Gobierno José Maria Aznar, ha abandonado el  Partido Popular del que llegó a ser secretario general, responsabilizando directamente e Mariano Rajoy de su salida por no haberle prestado los apoyos suficientes a lo que él considera menosprecios, descalificaciones e insultos de compañeros asturianos que han hecho imposible su candidatura a la Presidencia del Principado.

Con su actitud Cascos, que siempre fue crítico con el nombramiento de Mariano Rajoy como sucesor de José Maria Aznar, hasta el punto que decidió alejarse provisionalmente de la política después de haber ocupado la vicepresidencia del Gobierno y el importante Ministerio de Fomento, ha roto una militancia y una adhesión al partido de treinta y cuatro años y deja en Asturias una latente guerra interna ya que son numerosos los militantes que han seguido su camino y se han dado de baja en el partido.

“Dejo el partido después de 34 años de militancia interrumpida por razones de dignidad personal. La decisión es firme y las circunstancias que la justifican las conoces sobradamente”, dice Cascos en la carta que le dirigió a Mariano Rajoy horas después de que el Comité Electoral  Nacional decidiese rechazar  su candidatura y apoyar la de la concejal del ayuntamiento de Oviedo Isabel Pérez Espinosa.

“Todo ello no hubiera sido posible sin el consentimiento expreso, cuando no de la complicidad, de la dirección nacional”,  se lamenta Álvarez Cascos en su carta. En la que afirma que  “más allá de las amarguras inherentes a una decisión tan difícil como dolorosa, siento que mi deber me obliga a dar este paso para hacer las paces con mi propia dignidad personal”

Una dignidad personal que el  ex secretario general cree que tiene que mantener ante los numerosos insultos que ha venido recibiendo desde que se produjeron los primeros rumores sobre su deseo de participar en las autonómicas del mes de mayo.

La firme oposición de la actual secretaria general del partido , María Dolores de Cospedal, a las pretensiones de Álvarez Cascos, y la frialdad de Mariano Rajoy ante esa candidatura que tenía muchas posibilidades de situarse en mejor posición que la que encabezara la concejal ovetense, han pesado más que las presiones ejercidas  por Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid , y , por el ex presidente del Gobierno, José Maria Aznar, que se habían manifestado a favor de una candidatura con experiencia y con capacidad de arrastre como la del antiguo secretario general del partido que, después de siete años había decidido volver a la política activa, precisamente,  en su tierra donde empezó,  con Alianza Popular,  como concejal del Ayuntamiento de Gijón.

Aunque fuentes populares confirman que Rajoy, en cierto modo,  había alentado la candidatura de Cascos, aunque la había condicionado a que el político asturiano llegase a un pacto con los dirigentes locales, su desidia por un lado, las presiones del Alcalde de Oviedo por otro, y, por último la firme oposición de Dolores de Cospedal que le declaró una guerra a muerte desde que ocupó el puesto que, en su día desempeño Cascos, han hecho imposible una operación que contaba con el apoyo de numerosos militantes y dirigentes populares.

Ahora, Álvarez-Cascos estudia la posibilidad de crear su propia plataforma política para presentarse a las autonómicas del mes de mayo aunque, es consciente de las dificultades que supone dar un paso de ese tipo sin ninguna estructura de partido detrás, y sin una organización que este rodada y experimentada. De todas formas, todo el conflicto que se  pueda desencadenar,  a partir del abandono de Cascos del Partido Popular, es responsabilidad en parte de un Rajoy que, como siempre ha dejado pudrir los temas, sin decidir  en el momento que debería haberlo hecho, y dejando, cuando ya el asunto se dirigía  irremediablemente hacia el conflicto, que otros decidan por él.

PS.-Aunque no lo ha aclarado,  parece que Cascos esta dispuesto a dar la batalla contra lo que ha sido su propio. Partido hasta hace unos días cuando decidió abandonarlo por el boicot a su candidatura como cabeza de lista a las autonómicas del próximo mes de Mayo

Con esta decisión, el conflicto Cascos se convierte en un problema para el Partido Popular tanto a nivel nacional como a nivel local. Y, sobre todo en un problema para Rajoy que en estos momentos tiene pacificado al partido (a pesar de los problemas en Valencia y Baleares).Cascos en su comparecencia publica ha querido revestir lo que ha sido un veto, propiciado por las organizaciones locales asturianas que se habrían sublevado ante su candidatura, de reivindicación personal ante el traro recibido, un trato impropio para quien ha sido el “secretario general” y el “general secretario” del PP.