El Rey aclara que seguirá cumpliendo sus funciones constitucionales

Su Majestad el Rey, en su tradicional mensaje al país, con motivo de la Nochebuena, ha despejado cualquier duda sobre un posible alejamiento de sus funciones, según se viene especulando desde la operación que le practicaron en el pulmón, el pasado mes de mayo en Barcelona.

El Rey, en ningún momento se ha referido, directamente, a la intervención quirúrgica, que le tuvo alejado de las actividades oficiales durante unos meses, aunque ha agradecido a todos los que se han interesado por su salud, especialmente a los Príncipes de Asturias, el afecto que han demostrado, al tiempo que ha querido dejar claro que sigue y seguirá  ”cumpliendo siempre con ilusión sus funciones constitucionales al servicio de España“.

“Es sin duda –ha señalado para que no quepa ninguna duda- mi deber, pero es, también, mi pasión”.

Este compromiso despeja cualquier duda sobre un próximo relevo, algo que ha sobrevolado últimamente, sobre la actualidad nacional, especialmente tras la decisión del Palacio de la Zarzuela de dar un mayor protagonismo polito y social a los Príncipes de Asturias, que han visto,  desde el inicio del otoño, como su Agenda se ha recargado de actos oficiales y compromisos que, hasta ahora, había asumido Don Juan Carlos.

Simplemente, se ha descargado la Agenda Real, en cuanto a apariciones públicas y actos oficiales, y se ha decidido resaltar la imagen y la actividad del Heredero con actos que estaban reservados al Rey.

De cualquier forma , la referencia al cumplimiento de sus funciones constitucionales solo ha ocupado un par de frases, de un discurso de claro contenido económico -probablemente el más económico de su reinado- en el que ha primado la preocupación por el paro,(“una prioridad insoslayable”), por la crisis, más larga e intensa de lo esperado, por la recuperación económica y por la necesidad de llevar a cabo las reformas que se han iniciado y que tienen que terminar dando sus frutos con la recuperación y la creación de empleo, el gran reto de los partidos políticos y de los agentes sociales.

El Rey se ha referido, expresamente, a los que más están sufriendo en esta crisis (parados, jóvenes que no encuentran empleo, autónomos, pequeños empresarios que han tenido que cerrar sus negocios, pensionistas que han visto congeladas sus pensiones y funcionarios que han visto disminuidos sus sueldos) y, ha señalado que son las reformas, la investigación y el desarrollo, el aumento de la competitividad, y la lucha contra el déficit público, lo que nos puede conducir, de nuevo, a una etapa de crecimiento.

“Todos, empezando por nuestros partidos políticos y agentes económicos y sociales, somos importantes para conjugar voluntades en esta dirección, con generosidad, sentido de Estado y pensando en el interés general”, ha recalcado el Rey, tras llamar a los españoles a unir sus fuerzas con el apoyo de las instituciones y “en el marco de convivencia y estabilidad” que asegura la Constitución.

En contraste con el discurso del año pasado, en el que el Rey mostró su preocupación por las tensiones internas y divisiones entre los partidos políticos y la necesidad sumar voluntades en los grandes temas de Estado, reforzando la cohesión interna del país y la imagen exterior de España, este año Don Juan Carlos, ha querido obviar la grave situación política del país y la imagen de bloqueo político en el que se han instalado los dos principales partidos, en medio de una crisis que parece no tocar fondo.

Algo obvio si se tiene en cuenta que los discursos reales se redactan en el Palacio de la Zarzuela pero, siempre, son revisados en el Palacio de la Moncloa, donde se da el correspondiente visto bueno.