Claridad en la Zarzuela y confusión en La Moncloa

Mientras siguen los comentarios sobre el mensaje de Nochebuena de Su Majestad el Rey y cada partido intenta llevar a su molino las palabras de Don Juan Carlos, persiste la gran incógnita sobre el  futuro del presidente del Gobierno y sobre sus planes inmediatos.

Para el PSOE, la petición del Rey de esas inevitables reformas económicas que se han tenido que tomar durante todo este año por presiones de los organismos intencionales y su llamamiento a un país mas competitivo, con una mayor inversión en Investigación, Desarrollo e Innovación, que sirva para articular un nuevo modelo económico, supone un apoyo a la política gubernamental que viene desarrollando el presidente Rodríguez Zapatero.

El  Partido Popular, aun estando de acuerdo con el espíritu del Mensaje Real, matiza que las reformas deben ser consensuadas (cuando han hecho todo lo posible para que ese consenso fructifique) y debe responder a un plan meditado, global, pensado, y no improvisado.

Toda la claridad y realismo transmitidos desde la Zarzuela, incluida la referencia de Don Juan Carlos de que esta dispuesto a seguir cumpliendo sus obligaciones constitucionales, se convierte en confusión y en incertidumbre cuando los mensajes vienen desde el Palacio de la Moncloa.

El desconcierto causado por el presidente del Gobierno durante su recepción a la prensa el pasado 20 de diciembre  (ver “Copa en la Moncloa”) ha amargado las Navidades a los máximos responsables del PSOE, especialmente a los barones socialistas, sobre los que se cierne la derrota de las próximas elecciones autonómicas y municipales del mes de mayo.

La frivolidad presidencial de anunciar que ya tiene tomada una decisión sobre su futuro y sobre su candidatura para las generales del 2012, y que esa decisión solo la conoce su esposa Sonsoles Espinosa y un dirigente del partido, que previsiblemente es el número dos José Blanco, ha desconcertado a su staff más próximo, a sus consejeros personales y a los principales responsables de un partido que no puede estar a la espera de las ocurrencias, estados de ánimo e improvisaciones de quien tiene que ser extremadamente exquisito en las formas y, en el trato, de quienes le han venido apoyando contra viento y marea.

Ante la negativa reacción de los medios y, sobre todo, ante el estupor de los dirigentes socialistas, la Moncloa se ha visto obligada a filtrar al periódico El País que  el presidente del Gobierno tiene la intención de agotar la legislatura y que no está en sus planes ni adelantar las elecciones como le viene pidiendo el Partido Popular desde hace meses ni de dimitir de su puesto…

Según esta versión oficiosa, se descartaría la posibilidad de que fuese el vicepresidente del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, el que después del previsible fracaso electoral en las elecciones municipales y autonómicas del mes de mayo, fuese el que se encargase de la presidencia del Gobierno y el que, junto a José Blanco como vicesecretario general del partido, asumiese la responsabilidad de convocar unas primarias para elegir al sucesor. La incógnita en este caso estaría en si Rubalcaba, que actualmente ocupa casi todo el poder dentro del Consejo de Ministros, participaría como candidato o si, en ese momento, él ya se daría por amortizado.

El argumento que utiliza la Moncloa para apostar por un final normal de la legislatura es el pacto ya existente del PSOE con el Partido Nacionalista Vasco y Coalición Canaria, a lo que habría que sumar un seguro apoyo de Convergencia y Unió tras la decisión del PSC de facilitar la elección de Artur Mas como presidente de la Generalitat catalana en segunda vuelta…

Los apoyos, en principio, existen aunque a veces fallan como ha ocurrido con la Ley Sinde, que ha puesto a la ministra de Cultura al borde de la dimisión y del ridículo. El problema es el estado emocional de un presidente que ha entrado en esa situación que en Estados Unidos llaman “pato cojo” y que lo que queda por hacer elevará la tensión social a unos limites difícilmente soportables para alguien que está haciendo lo que está haciendo, sabiendo que está traicionando sus principios y sus promesas…