Copa en la Moncloa

Rubalcaba hiperactivo, hablando con todos, procurando huir de los círculos de informadores que siempre se forman en torno al personaje principal en cualquier recepción, para poder saludar al máximo número de periodistas posibles.

Zapatero, tranquilo, muy tranquilo, casi sosegado, explicando a sus interlocutores que se acercaban a él, ansiosos de noticias, de que es “incombustible”, de que sigue contando con el total apoyo de su partido y, perdido definitivamente su optimismo antropológico, anunciando que el año que está a punto de comenzar, especialmente, el primer trimestre, será duro, muy duro. Ramón Jáuregui, el Ministro de la Presidencia, que solo estuvo unos minutos antes de que comenzase el acto, interesado en desaparecer pronto del gran salón, para que nadie le preguntase nada.

Ese era el ambiente general que reinaba el pasado lunes 20 de diciembre en el salón principal del Palacio de la Moncloa durante la tradicional copa de Navidad y de despedida del año (“hay tanta gente porque probablemente esta será la última, comentaba un corresponsal extranjero que era la primera vez que había sido invitado a la celebración”) que daba el presidente del Gobierno a los periodistas.

Todas las conversaciones de los distintos corillos, giraban sobre los nuevos ajustes económicos que había pedido la OCDE, sobre el cierre inmediato del canal de noticias CNN+, sobre las dificultades de la reforma del sistema de pensiones, y las críticas que horas antes se habían producido en la ejecutiva del PSOE por el retraso en la edad de jubilación, y por encima de todo, sobre las incógnitas en torno al futuro del presidente del Gobierno y el próximo escenario electoral de los socialistas.

Pero, en minutos, todo cambió cuando comenzó a extenderse la noticia de que el presidente del Gobierno, había anunciado a un grupo de informadores que le rodeaban materialmente sin posibilidad de huída, que ya tenía decidido si se presentaría o no a un tercer mandato. “Ya lo tengo decidido. Se lo he comunicado a mi mujer y a una segunda persona cuyo nombre no voy a revelar“. Ni había revelado cuál era su decisión ni la identidad de la otra persona destinataria del gran secreto.

El grupo, casi en tromba se dirigió inmediatamente hacia donde estaba el vicepresidente Rubalcaba que, con cierto sentido del humor ironizaba sobre el supuesto espionaje telefónico a los controladores (“todavía no me han llegado las últimas grabaciones”, comentaba) “No sé nada ni soy la persona a la que se refiere el presidente” fue su seca respuesta.

La única conclusión era que ese “amigo invisible” al que se refería Zapatero era José Blanco, el Ministro de Fomento, que no estaba entre los invitados.

No podía ser otro y, además, existe algún que otro dato de que Blanco está en el secreto aunque su posición pública es que si él fuera “el depositario del secreto y lo desvelara, dejaría de ser secreto; por lo que ha declarado que no va a decir nada sobre esta cuestión”.

Un misterio más que ha conseguido aumentar la confusión y que ha alimentado los rumores sobre la sucesión de Zapatero y la tesis de que Rubalcaba, en todo caso, sería un presidente interino y que, no sería de la cabeza de cartel para las generales del año 2012.

Adonde habrán llegado las especulaciones que el semanario alemán “Der Spiegel” acaba de incluir entre los posibles candidatos (Carme Chacón, Ministra de Defensa, y Rubalcaba, presidente “in pectore”) al diputado por Vizcaya, y actual secretario general del grupo parlamentario socialista Eduardo Madina, basándose en una simple frase que hace años Zapatero pronunció sobre él: “es un tipo extraordinarios, con talento que merece la más alta consideración”, aunque él mismo ha reconocido, en entrevista al semanario alemán, que el cargo le viene “demasiado grande“.

De cualquier forma, el propio Zapatero ha calentado el debate en el que inevitablemente ha entrado el Partido Popular que, por boca de su secretaria general María Dolores de Cospedal, ha señalado que todo ese debate es una “maniobra de distracción” aunque cree que todo ese secreto sobre el futuro de Zapatero “perjudica al país”… Es verdad que también, de eso se habló en la copa de la Moncloa.