Hacia la ruptura total con los sindicatos

El Gobierno tiene asumido que en la próximas semanas se producirá la ruptura definitiva con los sindicatos, si como está previsto por el presidente del Gobierno, se aprueba en el mes de enero, el correspondiente decreto de reforma de las pensiones que para la UGT (Unión General de Trabajadores) y CCOO (Comisiones Obreras) es una “línea roja” que no se debe traspasar, especialmente la reforma que aumenta la elevación a los 67 años de la edad de jubilación.

Los dos sindicatos que han vivido hasta el mes de septiembre, una luna de miel con el Gobierno hasta el punto que la ironía más generalizada era que Cándido Méndez, secretario general de UGT, era realmente el que ejercía de Ministro de Trabajo e, incluso de vicepresidente del gabinete, comenzaron a distanciarse del Ejecutivo y, sobre todo de Zapatero, al que acusan de haberse pasado a la patronal, con la convocatoria de la huelga general, por las medidas de ajuste, por la congelación de las pensiones y, por una reforma laboral, que se había impuesto al margen del criterio de los representantes de los trabajadores.

Ese distanciamiento se convertirá en ruptura definitiva si el Gobierno lleva a cabo sus planes de retrasar la edad de jubilación a los 67 años, un compromiso que el presidente del Gobierno ha adquirido con Bruselas, y especialmente con la canciller alemana Angela Merkel, ante las progresivas exigencias de reformas estructurales y medidas de ajuste económicos cuyos principales destinatarios son las clases sociales más desfavorecidas.

Si las primeras medidas de ajuste adoptadas por Rodríguez Zapatero el pasado mes de mayo, tras el ultimátum de la Unión Europea, del presidente norteamericano Barack Obama, y del primer ministro chino Wen Jiabao, desencadenaron la primera huelga general, a pesar de todas las cesiones del Gobierno que pusieron nerviosos a los mercados, las nuevas medidas, entre ellas la supresión de la ayuda de los 426 euros a los parados que no tienen ningún tipo de ingreso y la reforma de las pensiones, aun en contra del criterio del Pacto de Toledo, supone la ruptura de todos los puentes con un Gobierno al que los sindicatos, acusan de hacer el trabajo sucio que le exigen los mercados, olvidando que el país sigue todavía al borde de un posible rescate por parte de la Unión Europea.

Como preparación de una próxima huelga general para enero o principios de febrero, los sindicatos sacaron a la calle, el pasado fin de semana, a miles de trabajadores en treinta y nueve ciudades de toda España para reclamar que no utilice la crisis económica actual, como coartada para hacer perder calidad al sistema de pensiones y para ,según el secretario general de Comisiones Obreras, Fernández Toxo, impedir que se siga gobernando al dictado de los mercados y de las 37 grandes empresas a las que Zapatero convocó recientemente en el Palacio de la Moncloa.

Quizás, en la situación psicológica en la que se encuentra el presidente del Gobierno, lo que más le ha podido afectar de estas últimas movilizaciones en las calles hayan sido precisamente los eslóganes y sobre todo, los gritos de los manifestantes: “Zapatero y Mariano, los perros del hortelano”, “Qué barbaridad, el Partido Socialista con la patronal”, “Zapatero cabrón, nos roba la pensión”, “Hace falta ya otra huelga general” o “ZP afíliate al PP.

Sin descartar por supuesto los primeros intentos de rebelión de algunos barones socialistas como el lehendakari Paxti López y el secretario general de los socialistas madrileños Tomas Gómez, que ya han expresado su descontento con los planes del Gobierno al que no quieren ver presos de los mercados y sumisos a sus peticiones cada vez más exigentes. Para los dos barones cualquier reforma del sistema de pensiones hay que contemplarlo desde una perspectiva de izquierdas…