Rubalcaba: El significado de su viaje a Afganistán

El vicepresidente del Gobierno Alfredo Pérez Rubalcaba, ha dado un paso más en su situación de posible sucesor de Rodríguez Zapatero, y número uno del Gobierno, visitando este domingo a las tropas españolas destacadas en Afganistán.

Con la excusa de que quería estar con los guardias civiles que en estos momentos imparten cursos en la base de Qala-i-Naw, y que tienen como misión formar a los policías afganos de acuerdo con el compromiso adquirido con la OTAN, y para pedir a las autoridades afganas que se aceleren  las investigaciones sobre el asesinato de dos oficiales de la Benemérita y de su intérprete en una acción talibán suicida llevada a cabo el pasado mes de agosto, el vicepresidente y Ministro del Interior ha permanecido siete horas en Afganistán. Ha declarado que, como afirmó Zapatero hace un mes, no estamos allí para quedarnos y ha repetido la doctrina oficial, cada vez mas discutida de que “garantizar la seguridad en Afganistán es garantizar la seguridad en España”.

El viaje relámpago de Rubalcaba, el primero que realiza un vicepresidente del Gobierno al país en guerra  (las tropas españolas han sido visitadas solo por Su Majestad el Rey, el Presidente, y por los  ministros de Asuntos Exteriores y Defensa y nunca por la vicepresidenta Maria Teresa Fernández de la Vega ), coloca al “Presidente bis” -que en esta ocasión no ha sido acompañado por la Ministra de Defensa Carme Chacón como sería lo protocolario sino por su staff, el secretario de estado de Seguridad Antonio Camacho, y el director general de la Policía y de la Guardia Civil, Francisco Javier Velázquez- en un status especial y refuerza sus ya amplios poderes dentro del organigrama del Gobierno y del Consejo de Ministros.

Hasta ahora, Rubalcaba no sólo es vicepresidente del Gobierno, ministro del Interior y portavoz del gabinete, a la vez que controla  todos  los servicios de información del Estado, incluido el CNI (Centro Nacional de Inteligencia) algunos de cuyos agentes le han acompañado en este viaje dominical, sino que preside la Comisión de subsecretarios que prepara la reunión del Consejo de Ministros, la comisión delegada de Asuntos Económicos y la Comisión de Política Territorial.

Su poder además se extiende al Ministerio de la Presidencia, cuyo titular Ramón Jáuregui, no sólo depende de él, sino que su nombre salió de su agenda así como el nombre del  nuevo ministro de Trabajo Valeriano Gómez, un economista asesor de la Unión General de Trabajadores (UGT) que,  hasta su dimisión en 2006,  fue secretario general de Empleo.

Aparte de todos estos poderes e influencias dentro del Consejo de Ministros, Rubalcaba se ha convertido en el apaga-fuegos del Gobierno y ha descargado al Presidente del Gobierno de muchas responsabilidades y problemas, hasta el punto que, según comenta uno de sus colaboradores, a veces toma decisiones sin consultar al propio Presidente, sin que éste muestre ningún tipo de desagrado.

“Entra en todos los temas -señala esa fuente-, lleva al día los asuntos económicos y tiene muy buena relación con la vicepresidenta Elena Salgado, pero es que también está al tanto de todo lo que se hace en el partido por su empatía con el numero dos del PSOE, José Blanco, de la agenda social a través de Valeriano Álvarez, de los asuntos parlamentarios vía Jáuregui y, sobre todo, de la política diaria que tiene su inconfundible impronta”.

Ahora, con su visita a Afganistán, le ha restado protagonismo a  la ministra de Defensa Carme Chacón, la única dentro del Gabinete que le puede hacer frente en unas primarias. Además lo insinuó claramente, días después del nombramiento de Rubalcaba, asegurando que el sucesor de Zapatero no sería designado a dedo como Aznar designó en su momento a Mariano Rajoy, sino que el sucesor tendría que ganar en unas primarias, al tiempo que declaraba que España ya estaba preparada para tener a una mujer al frente de la Presidencia del Gobierno.