¿Por qué no un “gabinete de crisis”?

Este martes se cumple una semana de ese otro martes (ver  “Un martes negro, negrísimo”) en el que se inició lo que realmente parecía imposible: la movilización de los mercados ante un posible rescate de España por parte de la Unión Europea, tras la caída de Grecia, la de Irlanda y el miedo al contagio de Portugal.

Lo que hace meses era un simple especulación teórica en la que se introducía la tesis de una posible desaparición del euro y de la eurozona, se convertía, conforme se producían los acontecimientos en una posible realidad en el caso de que España tuviese que ser rescatada por la presión de los mercados, convencidos de que las medidas de austeridad y de ajuste, aprobadas por el Parlamentos en el mes de mayo, no se están llevando a cabo con la rapidez deseable y que hay una tendencia oficial a dilatar todo lo que ha prometido y aprobado.

Se ha dilatado la reforma de las pensiones que, probablemente hasta marzo o abril no estará lista con lo que se empieza a abrigar dudas si se tiene en cuenta que en mayo hay elecciones autonómicas y municipales.

Se está retrasando la reforma de las Cajas de Ahorros cuyo diseño definitivo no se cerrará como quiere y exige el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, a finales del mes de diciembre, sino después de que se conozcan los resultados de las autonómicas y haya un nuevo reparto de poder entre socialistas y populares.

Se están retrasando los resultados de una reforma laboral discutida, y además, se ha nombrado a un Ministro de Trabajo que se ha manifestado en la calle con los sindicatos en contra de ella.

Se está retrasando el crecimiento económico y la creación de empleo, por la propia situación de la economía que sale muy débilmente de la recesión, y se teme que no se puedan cumplir los objetivos de los Presupuestos Generales del Estado para el año que viene.

Y por último, hay una desconfianza de que el Gobierno central sea capaz de controlar el gasto de las Autonomías.

Todos esos factores son los que están influyendo en la situación por la que atraviesa la Deuda Pública española y en el miedo a un futuro rescate, algo que ha ocupado el principal espacio informativo de los más importantes diarios del mundo, diarios que, además, han estado alimentando esa bola de nieve que parece imparable y que ha contribuido a encarecer hasta unos límites peligrosos el coste de una Deuda que está desequilibrando todos los supuestos presupuestarios.

Una semana después de ese martes negro, en la que la Bolsa además ha perdido un siete por ciento, salvo insistir una y otra vez, en lo que es una obviedad (“España no es Irlanda”), ni se ha transmitido a los mercados señales suficientes como para transmitir credibilidad, ni el Gobierno se ha comportado públicamente de acuerdo con la gravedad de los acontecimientos.

Es más, ni siquiera se ha formado un “gabinete de crisis” para seguir al minuto los acontecimientos, y evaluar en caliente la situación, ni se ha informado seriamente al país de lo que estaba pasando. El “España no es Irlanda” ni es suficiente, ni sirve para tranquilizar a nadie.

Si aquí se han formado “gabinete de crisis”, cuando el secuestro del atunero vasco “Alakrana” por piratas somalíes o cuando el secuestro de los cooperantes catalanes por parte de Al Qaeda del Magreb Islámico ¿por qué no se ha hecho lo mismo ante la grave situación que se está viviendo y que hasta ahora ha supuesto unas pérdidas económicas de decenas de miles de millones de euros, entre intereses, seguros de la Deuda y pérdidas de valores en la Bolsa?

El martes negro este cronista le preguntó a un ministro del Gobierno cómo estaba viviendo los acontecimientos y, sin inmutarse, le contestó que por los periódicos.

Al parecer ese era un tema reservado exclusivamente a la vicepresidenta del Gobierno Elena Salgado… y nada más. Hasta el viernes, vísperas de las elecciones catalanas, el presidente del Gobierno, encerrado en la Moncloa, no reaccionó. Aunque para decir que “España no es Irlanda”, y que no habría rescate, no merecía la pena.

Una semana después sigue sin haber “gabinete de crisis” cuando esto parece que solo acaba de empezar, aunque se haya decidido limitar la salida de Deuda al mercado.

PS.- El Premio Nobel de Economía, Paul Krugman, que ha estado en España visitando a Zapatero afirma en el periódico norteamericano “The New York Times” que Grecia Irlanda y Portugal son las “tapas” de una comida en la que el plato fuerte es España y que la única salida que tiene nuestro país sería una devaluación (imposible por nuestra pertenencia al euro) o afrontar un duro plan de competividad que afecte a los precios y a los salarios, es decir lo que él llama una “devaluación interna”. Su pronóstico es pesimista porque su salida del euro crearía un problema financiero de imprevisibles consecuenciaas en Europa. Por otra parte ningún Gobierno tomaría esa decision a menos que ocurriera una auténtica catástrofe…