Drama para Montilla y Zapatero

Los catalanes han proporcionado un notable voto de castigo al tripartito que ha gobernado Cataluña durante siete años,- primero con Pascual Maragall y en los últimos cuatro años con José Montilla, – que han extendido al, hasta ahora presidente de la Generalitat, un cordobés de Iznajar, que ha apostado por el nacionalismo, y en última instancia, al presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero que se enfrenta con su tercera derrota, después de las europeas del año pasado.

Una tercera derrota pero que, en realidad, es el primer acto de un drama marcado por la crisis económica que tendrá su segunda parte en las elecciones de mayo del año que viene con las elecciones municipales y autonómicas, y que terminará con el consiguiente epílogo, en las próximas generales fijadas, en principio para el 2012, si no se adelantan a pesar de la estabilidad que el Gobierno ha alcanzado con su pacto parlamentario con el Partido Nacionalista Vasco y con Coalición Canaria.

Las elecciones autonómicas catalanas, planteadas como primer “test” nacional del comportamiento de la ciudadanía ante la crisis económica, aunque con unas especiales características en Cataluña, por el interminable conflicto del Estatuto y de su recurso ante el Tribunal Constitucional, que ha ocupado todas las energías del tripartito, coincide con el análisis que durante la campaña ha realizado el líder del Partido Popular Mariano Rajoy, en el sentido de que en Cataluña empezaba el “cambio” que, según sus pronósticos se extendía a mayo en las elecciones autonómicas y municipales y que cristalizará de forma clara en las próximas elecciones generales.

De ahí, el interés del PP en insistir en un adelanto electoral, con el argumento de que la deteriorada situación económica del país, y especialmente los ataques de los mercados internacionales contra la Deuda Pública y las especulaciones sobre un posible rescate de España por parte de la Unión Europea, no puede esperar dieciséis meses.

El triunfo del Partido Popular (cuatro más que en las anterior autonómicas), es un triunfo histórico, ya que es el mejor resultado que ha obtenidos el PP en unas Autonómicas, donde hasta hace muy poco, por la polémica del Estatuto y el consiguiente recurso ante el Constitucional, aparecía como “apestado” y, donde el PSC en las generales, junto con Andalucía, es la que le ha dado las dos victorias electorales a Zapatero. Pero, es que además, le sitúa en la tercera fuerza política de Cataluña, un puesto que la ha arrebatado a Ezquerra Republicana de Cataluña (ERC) que ha perdido nada más y nada menos, que once escaños, a pesar de que ha substituido al desgastado Carod Rovira por Joan Puigcercòs.

Solo el tercer partido del tripartito, (ICV-EUIA), el único que durante la campaña ha defendido la labor de los gobiernos de estos últimos siete años, y ha conseguido resistir algo ese voto de castigo, aunque ha perdido dos escaños y un total de 52.000 votos.

Por otra parte, la repetición de los resultados del partido de Albert Ribera (Ciudadans) y, la entrada en el Parlamento catalán, con cuatro escaños, de Solidaridat Catalana per la Independencia, el partido creado por el ex presidente del Barca, Joan Laporta, que viene defendiendo la independencia unilateral de Cataluña sin necesidad de ningún Referéndum, configuran un Parlamento con más partidos y con unos nacionalistas e independentistas divididos e, incluso enfrentados.

Con esta configuración parlamentaria Artur Mas podrá gobernar con facilidad, ya que solo le faltan seis escaños para la mayoría absoluta (ha ganado catorce diputados), saldrá elegido presidente de la Generalitatr en segunda convocatoria y pactará las leyes más importantes con el grupo que mas le convenga, liberado además de cualquier atadura de cara a futuros compromisos en las generales si, ninguno de los dos grandes partidos, obtiene la mayoría suficiente para gobernar.

Si embargo este domingo ha sido el gran drama para Montilla que no tendrá más remedio que ser substituido al frente del PSC y que por coherencia tendría que haber dimitido horas después de los resultados por el desastre electoral, el peor de su historia, al que ha llevado a su partido… Hay ya tres posibles candidatos: la Ministra de Defensa Carme Chacón que se resiste porque sus planes pasan por suceder a Zapatero en la presidencia del Gobierno, Celestino Corbacho, ex ministro de Trabajo considerado como “españolista” y los ex consejeros de la Generalitat Antoni Castell y Monserrat Tura.

Y, como no, el gran drama, también, para el presidente Zapatero que tendrá que decidir que hacer ante lo que parece una inevitable sangría en su electorado y, aún más en Cataluña, un granero de votos decisivo para cualquier victoria en unas generales.  Cuanto antes despeje la duda de su candidatura, antes podrá salvar algunos muebles en mayo y, en las próximas generales…

PS.- El Premio Nobel de Economía,  Paul Krugman, que ha estado en España visitando a Zapatero afirma en el periódico norteamericano “The New York Times” que Grecia, Irlanda y Portugal son las “tapas” de una comida en la que el plato fuerte es España y que la única salida que tiene nuestro país sería una devaluación (imposible por nuestra pertenencia al euro) o afrontar un duro plan de competitividad que afecte a los precios y a los salarios, es decir lo que el llama una “devaluación interna”. Su pronóstico es pesimista porque su salida del euro crearía un problema financiero de imprevisibles consecuencias en Europa. Por otra parte ningún gobierno tomaría esa decisión a menos que ocurriera una auténtica catástrofe.