Las elecciones del domingo

Este viernes se da por terminada la campaña electoral en Cataluña para unas Autonómicas en las que se teme que la participación ciudadana sea mínima, (en torno al cincuenta por ciento) y, que se celebran, en el mayor clima de apatía y desencanto desde que Jordi Pujol abandonó el poder. Y se instaló, hace siete años, en el Palau de la Generalitat, el tripartito catalán.

Una campaña, que ha servido de bien poco, y que ha estado presidida por el chabacanismo, el mal gusto, la ordinariez y la provocación. El Partido Popular se ha olvidado del Estatuto y del recurso presentado ante el Tribunal Constitucional que tantos enfrentamientos y tanta tensión han producido.

Convergencia i Unió, que se vislumbra como ganadora el próximo domingo, muy cerca de la mayoría absoluta -aunque la escasa participación puede dibujar un Parlamento fragmentado y de difícil gobernabilidad, – y que aprobó hace unos meses la nueva fórmula de financiación para Cataluña, en el Consejo de Política Fiscal y Financiera de las Comunidades Autónomas, ha hecho del Concierto Económico, similar al que está en vigor en el País Vasco y Navarra, su principal caballo de batalla, hasta el punto que ha anunciado que solo se aliará con los partidos que apoyen esa reivindicación, claramente anticonstitucional.

El PSC, el partido de los socialistas catalanes, con José Montilla a la cabeza, ha renegado del tripartito, ha prometido que no intentará una nueva reedición del mismo, y ha puesto todos sus esfuerzos en movilizar a su electorado, convencido de que una participación por encima del cincuenta y cinco por ciento, puede frenar la catástrofe electoral que se avecina.

Ezquerra Republicana de Cataluña (ERC), que ha cambiado a Josep Lluís Carod Rovira como candidato, por Joan Puigcercòs, la tercera fuerza del Parlamento catalán, ha hecho una campaña claramente independentista anunciando la celebración de un Referéndum por la independencia de Cataluña, y, centrando su discurso, en la supuesta injusticia con la que el Estado trata a una Comunidad que, según el, aporta mucho más de lo que recibe.

Iniciativa-Ezquerra Unidas, ha vuelto sus baterías contra sus antiguos socios socialistas en el tripartito, y ha pedido la movilización de la izquierda para dar un voto de castigo al presidente del Gobierno por el “giro conservador” de su política económica.

En fin, una campaña, acorde con el estado de ánimo de un electorado que contempla los comicios del domingo con el escepticismo y con la resignación, de quienes desconfían de una clase política que cada vez se ha ido alejando más de las preocupaciones y de los intereses de la ciudadanía y que, durante siete años, solo han pensado en el Estatuto como solución de todos los males, un tema que precisamente ha sido relegado por todos los partidos a un segundo plano…

El propio tono de la campaña, los videos llamando a la participación como si fuese un acto de desahogo sexual (PSC), la caza de los inmigrantes ilegales (Partido Popular), una noche de vino, y rosas (Montserrat Nebrera y “Alternativa de Gobern”), una orgía en la que se pide la universalización del porno catalán o “follódromos públicos” (Carmen de Mairena y su “Coordinadora Reusenca Independent”) o un reality show televisivo ( la porno-star, Maria la Piedra y “solidaridad Catalana”), dan una idea, bastante aproximada , del nivel al que ha llegado la política y, cómo no, del desprecio de esos ciudadanos por muchos políticos.

Pero, en realidad lo que se juega el domingo no solo es el futuro de Montilla, sino el futuro de Zapatero. Una derrota significativa del PSC, que, en cierto modo, puede ser premonitoria de lo que ocurrirá el próximo mes de mayo con las elecciones autonómicas y municipales, puede ser el principio del fin de Zapatero como candidato a las elecciones generarles del 2012 y, lo que le decida, a aclarar al país si, efectivamente, va a encabezar la lista para afrontar un tercer mandato o va a ser otro candidato el que encabece la derrota.