Un martes negro, negrísimo

Hay días, semanas, e incluso, meses, en que uno no está para nada…Y esto, que suele pasarle a cualquiera, en cualquier momento, cuando se extiende al resto de la ciudadanía, se convierte en toda una epidemia de pesimismo y de alarma, como ha sucedido este nuevo “Martes Negro”. Otro más, que ha sacudido la actualidad, como un auténtico terremoto de malas noticias…

Contemplando el panorama internacional, nacional y económico, es de esos días, en que confluyen todos los malos augurios y parece que todo son desgracias, malas noticias, catástrofes y desatinos.

El bombardeo por parte de Corea del Norte de una isla cercana a la frontera con Corea del Sur -el incidente más grave entre las dos Coreas desde la destrucción de la corbeta surcoreana “Cheonan” el pasado mes de marzo y que provocó 46 muertos-; el hundimiento de todas las Bolsas asiáticas ante el temor de un conflicto bélico abierto y su efecto inmediato en Wall Street, a pesar de las buenas noticias de crecimiento del PIB y del consumo en Estados Unidos; el contagio a las ya castigadas bolsas europeas, alarmadas por la situación de la zona euro, y las inevitables consecuencias que todo este terremoto político y financiero ha tenido para España, con la mayor bajada de la Bolsa desde el mes de agosto (un 5,6 por ciento en sólo dos días), y el aumento del riesgo país a unos máximos históricos (237 puntos básicos) desde la creación del euro, mientras que aumentaba hasta el ochenta por ciento el interés a pagar por la Deuda pública española y el Bono español a diez años se situaba en unos mínimos que no se conocían desde la caída de Lehman Broters, ha creado una sensación de crisis nacional que no han podido despejar los portavoces oficiales con sus declaraciones de que España no tiene nada que ver con Irlanda, algo que es verdad, pero que no es suficiente para los mercados.

Especialmente preocupante es la evolución del Bono español a diez años que hace poco de un mes estaba por debajo del cuatro por ciento y que, tras la tormenta financiera que se ha llevado por delante a Grecia e Irlanda y que se ha desplazado hacia Portugal, con el objetivo último en España, se ha situado muy cerca de la barrera del cinco por ciento (4,9 por ciento).

Desde hace días, los analistas financieros vienen advirtiendo que si los intereses sobre los bonos del Estado español a diez años subieran claramente por encima del cinco por ciento (cuando se emitía ese pronóstico estaba situado en el 4,52 por ciento) nuestro país sería el cuarto país, después de Grecia, Irlanda y Portugal, candidatos a un posible rescate.

Esos mismos analistas estiman que sólo el año que viene España tendrá que colocar en el mercado monetario valores negociables a corto plazo, así como bonos de vigencia más larga, por valor de 175.000 millones de euros y fijan en 2011 el posible rescate de España que se realizaría con préstamos bilaterales porque el Fondo Europeo de Estabilización Financiera no tendría capacidad económica y financiera para ese rescate, que puede calcularse entre 280.000 y 500.000 millones de euros (ver “España demasiado grande para caer”)

En resumen: Martes negro, negrísimo, que a pesar de los pronósticos más pesimistas ha sorprendido a todos, incluido el Gobierno, que no va a tener más remedio que emitir más señales para recuperar la credibilidad de sus medidas de ajuste y de austeridad, medidas que, si no dan los resultados adecuados, tendrán por exigencia de los mercados que ampliarse, según ha recordado el Gobernador del Banco de España Miguel Ángel Fernández Ordóñez que desde hace semanas viene insistiendo en que hay que tener listo un plan “B” y que quedan sólo semanas para abordar la reforma definitiva de las Cajas de Ahorros, uno de los grandes problemas pendientes.