España, demasiado grande para caer

Durante las últimas veinticuatro horas, numerosas declaraciones de los distintos ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea, y portavoces oficiales, han intentado disipar los temores de un futuro contagio a España y Portugal del rescate decidido para salvar a Irlanda y su sistema financiero, y han repetido hasta la saciedad, que ni Europa, ni la eurozona, ni el mismo euro están en peligro,

Sin embargo, los mercados siguen inquietos, dispuestos a volver a atacar al menor síntoma de debilidad o alarma, como han empezado a detectar las bolsas europeas, especialmente la española cuyas pérdidas han superado las del resto del continente, en una muestra de desconfianza temiendo que el rescate irlandés no sea el último.

Todos parecen estar a la espera de acontecimientos, y a la espera también, las próximas subastas de deuda pública portuguesa y española.

En este sentido la ministra española Trinidad Jiménez y el ministro de Industria Miguel Sebastián, así como el responsable de la Oficina Económica del Gobierno Javier Valles, han descartado la posibilidad de contagio y han asegurado que nuestro país está cumpliendo estrictamente el plan de ajuste aprobado por el Gobierno, aunque no se descarta que haya que seguir tomando medidas preparando un plan alternativo si las actuales no dan resultados con la rapidez deseada.

De todas formas para muchos analistas no hay que descartar un rescate de Portugal con las repercusiones que esto tendría para España. Y aunque la mayor parte de los observadores cree que Portugal es lo suficientemente pequeño para poder ser rescatado, España podría emerger como “demasiado grande para caer” y “demasiado grande para poder ser salvada“, superando incluso su rescate las capacidades conjuntas de la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional y los recursos alemanes.

Esa es la tesis que viene defendiendo uno de los principales “gurus” económicos neoliberales, Nouriel Roubine “España es demasiado grande para caer y demasiado grande para ser rescatada”.

Roubini ha advertido del “dominó” que suponen los problemas de la deuda soberana en Europa, centrados ahora en Irlanda, aunque ha recalcado que la verdadera pesadilla de este escenario son los problemas de deuda de España, a los que definió como “el elefante en la sala”.

“Puedes intentar poner un anillo de protección a España. Puedes esencialmente intentar aportar financiación oficial a Irlanda, Portugal y Grecia durante tres años y mantenerles fuera del mercado. Quizás reestructurar su deuda en el futuro, pero “si España cae por el precipicio” no hay dinero suficiente dentro de los recursos con los que cuenta Europa para rescatarla. “España es demasiado grande para caer por un lado, pero también es demasiado grande para ser rescatada”.

De ahí la ola de declaraciones que han venido produciéndose en las últimas horas, el nerviosismo de los mercados, el negativo comportamiento de la Bolsa, el aumento del riesgo país y el encarecimiento de la deuda soberana española, respecto al bono alemán que ha vuelto a situarse por encima de los doscientos puntos.

Según los cálculos de algunos organismos, desde ahora hasta 2013, Irlanda y Portugal necesitan aproximadamente un total de 117.000 millones de euros de fondos de ayuda, pero, en este mismo periodo, España necesita un total de 351.000 millones. Solo en el próximo año, nuestro país necesitará un total de 65.000 millones de euros. Aportar una cantidad tan grande, sin causar daño alguno a la totalidad de la eurozona, es realmente difícil. En eso se basa Roubini al decir que, en España, no puede producirse una crisis, pero que si llegara a producirse, nadie sería capaz de rescatar al país.

El PIB español, que supone el 12% del total de la eurozona, es el cuarto más grande del continente, y equivale al doble de los de Grecia, Portugal e Irlanda juntos. Si los mercados pierden la confianza en una gran economía de la UE, la magnitud y los efectos de una crisis de deuda son impredecibles. En cierto modo, España es la piedra de toque de la estabilidad de la eurozona.