El cuento de la lechera de ETA y el “Gran Marruecos”

A pesar de la moderación y el tino con los que está reaccionando el Gobierno español ante los sucesos del Sahara Occidental (Washington, después de un largo silencio, se acaba de sumar a la preocupación que produce la violencia en la antigua colonia española, sobre la que la ONU está intentando encontrar una solución), el tono de la prensa marroquí contra lo que cree que son manejos de Madrid para impedir la creación de lo que ya se llama el “Gran Marruecos”, sube de agresividad hasta el punto que algún medio informativo (“Al Alam“) se hace eco de reacciones de círculos intelectuales marroquíes que estarían patrocinando un apoyo a ETA.

“Tanto nuestros ciudadanos de a pie como una parte de la élite intelectual están pensando seriamente -dice el periódico- en apoyar a la organización terrorista ETA, no por nada, sino simplemente para vengarse de estas mentes mezquinas. También están en su derecho de inventar cualquier cosa para devolver la provocación a España. Evidentemente no les estamos alentando a que lo hagan, pero algunos grupos españoles nos empujan a tomar posturas radicales hacia todo lo que tenga que ver con España”.

La prensa marroquí que no valora en nada la actitud del Gobierno Zapatero, su negativa a condenar el uso de la fuerza en El Aaiún, el desgaste que está teniendo su postura de “comprensión” hacia Marruecos en aras de los intereses nacionales, ni la tensión que está soportando por las presiones de una opinión pública claramente pro saharaui, ha construido ante su opinión pública lo que viene a ser un cuento de la lechera en versión local, o la tesis de que los periodistas españoles son mercenarios al servicio del Frente POLISARIO y, sobre todo, al servicios de los intereses de Estado que defiende el CNI (Centro Nacional de Inteligencia) en su intento de impedir lo que ya se llama ese “Gran Marruecos”, que constituiría un gran peligro para España.

Basándose en informaciones norteamericanas, la prensa marroquí da cuenta de que el “Gran Marruecos” se construirá entre otros pilares sobre las reservas de fosfatos del Sahara, que supone el cincuenta por ciento de las reservas mundiales y que contribuirán a crear sobre ese “oro blanco de los fosfatos del Reino de Marruecos” una nueva Arabia Saudita.

Dentro de treinta años -es la tesis que se han sacado de la manga algunos medios para explicar la reacción de la prensa española manejada por el Gobierno y por los servicios de inteligencia- el número de habitantes de Marruecos será el mismo que el de España y si se cumple el augurio y Marruecos se convierte en una potencia económica en la región, esto significará para la vecina España que Marruecos se convertirá en polo de atracción de las inversiones europeas, americanas y asiáticas sobre todo, tras la crisis económica mundial que ha convertido a la economía española en la economía de Europa más atrasada, y endeudada.

“Para abortar este sueño del ‘Gran Marruecos’ -señala el periódico Al Massae– existe un único papel que España juega a la perfección, hasta el momento, con inteligencia y maldad: El de debilitar y desfigurar la imagen de Marruecos a nivel internacional por medio de un fuerte y organizado aparato mediático. Para España, el asunto del Sahara no es ni humanitario ni de futuro, como quiere hacer entender a la opinión pública española y Europea, sino un utensilio que utiliza contra el desarrollo económico y político de Marruecos para que se aplace el sueño del ‘Gran Marruecos’. Se trata del episodio de un plan antiguo y bien estudiado para fragmentar Marruecos y dividirlo de norte a sur para que no se realice la pesadilla del ‘Gran Marruecos’ que tanto molesta a España. Con este fin, el Gobierno español tiene buen cuidado en crear y financiar activistas asociativos y de Derechos Humanos en el Rif e incitarlas a aclamar la autonomía. También alimenta asociaciones beréberes, animándolas a adoptar un discurso racista que reivindica la autonomía para la región del Souss y separar a los beréberes… de sus hermanos en Marruecos…”

¿Estará de todo esta conspiración al tanto el tan denostado Zapatero y la no menos denostada Trinidad Jiménez?