España: El miedo al “contagio” irlandés

Casi dos meses después de que el Presidente del Gobierno español Rodríguez Zapatero anunciase en Nueva York , en la sede del periódico norteamericano “The Wall Street Journal“, que la crisis de la deuda pública en la eurozona había terminado tras las turbulencias de la primavera (ver artículo), la Unión Europea se debate en una de las crisis más graves de su historia, hasta el punto de que el presidente de la Unión Herman Van Rompuy, ha dicho públicamente que la UE corre peligro y que le será difícil sobrevivir si el euro no sobrevive.

El pasado 22 de noviembre el presidente del Gobierno español, en un viaje a Estados Unidos que aprovechó para dar confianza sobre el estado y el futuro de la economía española, aseguraba que “la crisis de la deuda que afecta a España y a la eurozona en general” ya había pasado, y que una de las lecciones aprendidas de las turbulencias, en los mercados que afectaron a la zona del euro es que una política monetaria única es insuficiente para la Unión Europea. “Precisamos más convergencia para impulsar la competitividad y unos principios más firmes para aplicar políticas económicas y fiscales equilibradas”.

Pero en las últimas horas, a la espera de un próximo rescate de Irlanda o de sus Bancos por parte de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, decisión que puede tomar hoy el Eurogrupo, un rescate que también puede extenderse a Portugal que ha barajado incluso la posibilidad de abandonar el euro, con todo lo que esto significa para la estabilidad y el futuro de la euro zona, todos los mercados tienen puestos sus ojos en España por el efecto contagio que esas decisiones pueden producir en la zona euro y en la Deuda española.

En este sentido, los analistas advierten que si los intereses sobre los bonos del Estado español a diez años subieran claramente por encima del cinco por ciento (en la actualidad se encuentra al 4,52 por ciento) nuestro país sería el cuarto país, después de Grecia, Irlanda y Portugal, candidatos al rescate. Esos mismos analistas estiman que sólo el año que viene España tendrá que colocar en el mercado monetario valores negociables a corto plazo, así como bonos de vigencia más larga, por valor de 175.000 millones de euros.

Por eso es posible que se produzca el “efecto contagio” ya que los simples rumores sobre Irlanda y Portugal han provocado este lunes el encarecimiento de nuestra Deuda en un treinta y tres por ciento y se espera con cierta inquietud cual será la reacción de los mercados el próximo jueves cuando se ponga en circulación una nueva oferta de obligaciones a diez años.

Por otra parte, ante un -por ahora- descartado rescate de la economía española, utilizando ese fondo de 750.000 millones de euros y vigente hasta mediados de 2013, hay que tener en cuenta que eso sería terminal para la Unión Europea ya que la economía española es cuatro veces más grande que la de Grecia, cinco veces superior a la de Irlanda y tiene un tamaño que supera en seis veces a la de Portugal.

De ahí que todo el interés del Gobierno está en trasladar a los mercados el mensaje de que España no es Irlanda ni Portugal, que está haciendo su deberes y aplicando un plan de estabilidad presupuestaria y que sus medidas de austeridad están dando resultados hasta el punto de que en lo que llevamos de año se ha reducido el déficit presupuestario en un 42 por ciento al tiempo que los ingresos fiscales han aumentado, durante este mismo plazo, en un 13,5 por ciento.

Pero en Bruselas estos datos no consuelan y en los próximos días, le pedirán a Zapatero una mayor aceleración en las reformas, especialmente en el sector de las Cajas de Ahorros, en la Ley de Pensiones que tendrá que aprobarse con más rapidez y en la reforma laboral que no está dando los resultados esperados.