Sahara: las consecuencias del “Acuerdo de Madrid”

La situación en la antigua provincia española del Sahara Occidental, tiene sumido al Gobierno en la confusión más absoluta, mientras que crecen las protestas de la opinión pública nacional, exigiendo una condena de la intervención de Marruecos en el campamento Agdeim Izik, fruto de la discordia, y se pide una investigación de lo ocurrido en El Aaiún, donde todavía, debido al apagón informativo decretado por Rabat, se desconoce el número de muertos, heridos y desaparecidos, durante la intervención del ejército marroquí y de las fuerzas de intervención policiales, hace una semana.

A las espera de lo que diga hoy en el Senado, la ministra de Asuntos Exteriores Trinidad Jiménez, objeto de todo tipo de críticas por su falta de reacción ante un conflicto que sin duda, marcará todo su mandato, y que le cogió en Quito agasajando al presidente Evo Morales, la responsable de la diplomacia española ha asegurado que “España ha defendido siempre la libre autodeterminación del pueblo saharaui” pero que, nuestro país no está dispuesto, ni a condenar a Marruecos, porque ningún otro país de la Unión Europea lo ha hecho, ni a encabezar ningún tipo de propuesta de Bruselas “porque no se trata de un problema bilateral -países de tanta implicación en la zona como Francia- no lo han hecho”

La ministra olvida que el Sahara Occidental fue una provincia española más hasta el año l976, que sus habitantes tenían representación en el Parlamento español durante el franquismo, que todavía, de jure, nuestro país, es la potencia administradora, según la doctrina de las Naciones Unidas y que la situación actual es heredera de unos Acuerdos, los Acuerdos de Madrid , firmados en plena enfermedad del general Franco, entre nuestro país, Marruecos y Mauritania, y de los cuales el pasado domingo se cumplió el treinta y cinco aniversario, por los cuales, España se comprometió a abandonar el territorio, mientras nombraba una administración tripartita , no reconocida por la ONU, tras la cual Rabat se ha adueñado del territorio, con el apoyo total de Estados Unidos y Francia.

El Acuerdo de Madrid“, conocido también como “Declaración de Principios entre España, Marruecos y Mauritania sobre el Sahara Occidental”, uno de los dieciséis territorios ocupados, bajo supervisión del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas, con el fin de eliminar el colonialismo, fue el origen de todo el conflicto saharaui , en plena agonía del general Franco y del que se desconocen muchos de sus anexos que, treinta y cinco años después, permanecen en secretos.

Durante estos treinta y cinco años, con una larga guerra de por el medio entre el POLISARIO, apoyado incondicionalmente por Argelia, y Marruecos, los sucesivos gobiernos, especialmente el último, de Rodríguez Zapatero han ido basculando, como Estados Unidos y Francia, que apoyaron en su momento la Marcha Verde en 1975, hacia las posiciones de Rabat en su intento de constituir el “Gran Marruecos” y en su estrategia de rechazar la libre autodeterminación del pueblo saharaui y el correspondiente Referéndum, y aprobar el proyecto de una amplia autonomía para el Sahara Occidental.

Una semana después de estallar la “Intifada” saharaui, la ministra de Asuntos Exteriores, que se niega a cualquier tipo de condena o cualquier tipo de investigación de lo que ha ocurrido durante estos días en El Aaiún, con políticos, periodistas, y parlamentarios españoles (algo que ni siquiera ha hecho Francia, que a pesar de sus relaciones privilegiadas con Rabat ha estado más contundente que España) se ha posicionado a favor de la libre autodeterminación del territorio, algo que no se corresponde con la política que durante los últimos años ha venido desarrollando el Gobierno de Rodríguez Zapatero.