Cataluña: Algo más que unas autonómicas

La plana mayor del Partido Popular y del Partido Socialista  ha comenzado a desembarcar en Cataluña para apoyar a sus respectivos candidatos (Alicia Sánchez Camacho y José Montilla) en las próximas elecciones autonómicas del domingo 28 de noviembre, conscientes de que se juegan no solo la Presidencia de la Generalitat catalana, sino el futuro Gobierno de España en  las generales del 2012.

Mariano Rajoy, Zapatero, Pérez Rubalcaba, Ramón  Jáuregui, Antonio Basagoiti, Dolores Cospedal, José Blanco, Alberto Ruiz Gallardón, Rosa Aguilar,  y hasta el mismísimo Felipe González, que cerrará el final de  la campaña electoral, junto al presidente del Gobierno, han estado o estarán en Cataluña, en lo que Artur  Mas, el líder de Convergencia i Unió  que tiene  las mayores posibilidades de ocupar el Palacio de la Generalitat, denuncia como maniobra política para restar votos a la federación nacionalista,  y tener un gobierno débil en Cataluña  para pagar el menor precio posible por su colaboración en la política nacional.

Es la misma tesis que defiende el líder de Unió, Josep Antoni Duran  i Lleida: populares y socialistas, desean una CiU “lo más débil posible”, porque saben que “la necesitarán” en el futuro para dar estabilidad al Gobierno español de turno y temen que un gobierno de la Generalitat potente, como en los tiempos de Jordi Pujol, condicione en exceso la política española y les haga pagar “un precio político” demasiado alto.

Artur Mas  se ve de ganador muy cerca de la mayoría absoluta, a pesar de la última encuesta del CIS que le daba  nueve escaños menos que  esa mayoría,  pero más escaños que a un posible tripartito catalán (imposible de repetir según se ha encargado de prometer José Montilla) y que volvía a colocar a Ezquerra Republicana de Cataluña como tercer partido, el gran sueño del Partido Popular que, según ese sondeo, volvería a repetir los resultados de las anteriores autonómicas.

Este escenario dibujado por la última encuesta del CIS, le daría a Artur Mas, que en todo caso gobernaría en minoría hasta no conocer los resultados de las generales del 2012, tres posibilidades de gobierno. Una primera con el PSC, que sería, según la encuesta,  la que contaría con mayor apoyo ciudadano en Cataluña, una segunda con el Partido Popular, a la que jugaría Mariano Rajoy, que ha desterrado de su discurso la polémica del Estatuto y la sentencia del Constitucional, con lo que podría contar con el voto convergente en una posible investidura como presidente del Gobierno en caso de que no alcanzase la mayoría absoluta, y una última, con Ezquerra Republicana de Catalunya (ERC) cuyo objetivo principal sería, con claros tintes independentistas, la superación del actual Estatuto,  un Estatuto que tras la sentencia del Constitucional, con el que no están de acuerdo ninguno de los dos partidos.

Ante un posible pacto con Convergencia i Unio, el actual presidente de la Generalitat, que ha tenido todo tipo de enfrentamientos con Zapatero, le ha recordado al presidente del Gobierno, en pleno mitin,  que  Artur Mas no era de fiar “Mas no es de fiar, José Luis, y, como siempre, se esconde”, le ha  dicho con vehemencia. “Y no lo es porque no descarta pactar con PP ni con ERC”, ha esgrimido Montilla. Mas está dispuesto a lo que sea con tal de llegar a la presidencia”, ha criticado.

Al fin y al cabo, es lo mismo que Mas dice de Zapatero: que no es de fiar, que le prometió no reeditar al tripartito y dejarle gobernar si ganaba en las anteriores autonómicas y si apoyaba el Estatuto y que no cumplió su palabra.

Lo malo, para Montilla, es que cualquier acuerdo del PSC con Convergencia (lo que llaman la socioconvergencia), pasa por entregar su cabeza y sustituir su liderazgo por Celestino Corbacho o (¿por qué no? debe  pensar Rubalcaba) la actual Ministra de Defensa Carme Chacón.