La polémica del “Tea Party español”

El “Tea Party”, ese movimiento ultraconservador que, apoyado por ciertos medios informativos como la cadena Fox de Rupert Murdoch, se ha convertido en el gran fenómeno de las elecciones del martes en Estados Unidos en las que el presidente norteamericano ha recibido un duro varapalo, especialmente en el Congreso, donde no se conocía una derrota similar desde hacía sesenta años.

Un fenómeno que inmediatamente se ha querido trasladar a España y que ha comenzado a esgrimirse en el cuerpo a cuerpo de la lucha política, especialmente después de que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, declarase públicamente que no le parece mal porque, en el fondo, es un movimiento que defiende la libertad personal frente al Estado, la rebaja de impuestos y menos peso de los gobiernos y de los políticos frente a la sociedad civil.

La respuesta le venía dada inmediatamente por parte del alcalde de Madrid Alberto Ruiz Gallardón, convencido de que en el Partido Popular vaya a surgir ningún “Tea Party español”: “No lo temo y no creo que fuera bueno ni para el PP ni para la democracia española. El gran avance es que especialmente el PP se ha identificado con los partidos de centro derecha. Hace falta una derecha moderna, conquista de muchas generaciones”.

Y le ha seguido el propio Rajoy que en declaraciones a la televisión autonómica catalana ha negado que el PP tenga su particular “Tea Party” aunque ha mostrado su respeto por el ascenso electoral de ese movimiento en Estados Unidos: “España necesita más sentido común y menos ruido”.

Horas después le respondía, en lo que puede ser el inicio de una nueva polémica política, la secretaria de Política Internacional y Cooperación del PSOE, Elena Valenciano, convenida de que el PP tiene su “Tea Party”, porque hay “una derecha muy radical” en su seno, que el líder popular, personalmente, “lo sabe bien” y que “de momento, convive” con esta situación.

Según la dirigente socialista, en España ya hay un “Tea Party” y “la derecha más extremista española tiene su potencia y su espacio de intervención”. Por el momento, lo ve subsumido en el PP como el norteamericano lo está en el Partido Republicano, pero añadió que el que siga integrado o no, dependerá de “cómo vayan las cosas”. “Ahí están acechantes”.

De esta forma se abre, aprovechando las elecciones norteamericanas, un nuevo debate que por lo visto va a ser aprovechado por los socialistas y que va a tener como argumentario las últimas declaraciones del presidente del Partido Popular al periódico El País en las que Mariano Rajoy, además de avalar el plan de ajuste del conservador David Cameron para Inglaterra, un plan que pone en peligro el estado de bienestar británico puesto en marcha después de la II Guerra Mundial, se manifiesta claramente en contra del aborto, del matrimonio homosexual o de la obsesión socialista por la igualdad y no por los méritos.

El “Tea Party” que nació como reacción al aumento de impuestos, recordando aquel hecho histórico en el que se basa, el “Motín del Té” de los colonos inmigrantes, a finales del siglo XVIII, contra los impuestos de Gran Bretaña y que fue el antecedente de la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos, se ha convertido en un movimiento ultra conservador que recoge el conservadurismo rural más primitivo y que, formado por agrupaciones de ciudadanos que se oponen a la agenda social de Obama (especialmente en proyectos como la reforma sanitaria, el intento de regular la inmigración ilegal o la intervención en el sistema financiero), están convencidos de que se están traicionando los valores básicos norteamericanos para dirigir el país hacia el socialismo.

No es difícil pensar que esa guerra o esa polémica en España no han hecho nada más que empezar.