Rubalcaba ¿el Fouché de Zapatero?

El vicepresidente Alfredo Pérez Rubalcaba preside hoy, por primera vez, el Consejo de Ministros, substituyendo a Rodríguez Zapatero que se encuentra en Bruselas para asistir al Consejo Europeo del mes de octubre.

Con este acto, puramente simbólico y de trámite, Rubalcaba adquiere la totalidad de sus funciones que le fueron adjudicadas en la última remodelación ministerial y que le han convertido en un “copresidente” del gabinete o en un presidente bis, con más poderes que su antecesora en el cargo María Teresa Fernández de la Vega.

En esta semana larga que ha transcurrido desde el cambio de Gobierno, Rubalcaba se ha ocupado de todo, ha hablado de todo, ha desarrollado una actividad frenética, ha tocado todos los temas e, incluso, aquellos que hasta ahora estaban reservados a los distintos titulares de departamentos ministeriales, se ha estrenado en el Parlamento, donde se ha convertido en el centro de todas las criticas del Partido Popular, ha ocupado casi todo el espacio mediático y político e, incluso, ha provocado alguna que otra reticencia entre algunos dirigentes socialistas, hasta el punto que ha tenido que ser el nuevo secretario de organización del PSOE, Marcelino Iglesias, el que haya tenido que aclarar que, efectivamente Rubalcaba tiene mucho poder pero que el presidente del Gobierno es Zapatero.

Odiado y admirado al mismo tiempo, la verdad es que Rubalcaba, (su nombramiento y sus primeros movimientos) han dejado desconectados al Partido Popular que teme encontrar en el nuevo vicepresidente el muro de contención del presidente al que ya daban por amortizado.

Así pudo comprobarse en la primera sesión de control en la que un Rubalcaba imperturbable y, con una dialéctica mucho más dañina que la de su antecesora Fernández de la Vega, devolvía las pelotas con tal habilidad que parecía que era Rajoy y el PP los causantes de la actual situación económica acusando además a los populares de tener una agenda oculta tan antisocial que no se atreven a revelarla.

Ante las acusaciones de los representantes del PP que le recordaban su pasado en los gobiernos de Felipe González, especialmente por el caso GAL, Rubalcaba, sin perder los nervios, como le ocurría a Fernández de la Vega, acudía al conocido método Ollendorf de aprendizaje del inglés, que aplicado a la política significa que usted pregunta lo que quiera que yo contesto lo que me plazca o que usted pregunta algo y yo aprovecho para acordarme de sus antepasados.

De esta forma, el ya bautizado como “copresidente” o presidente bis, parece destinado por Zapatero para protegerle y hacer de muro protector ante la creciente marea que se le viene encima, especialmente después de las elecciones catalanas del mes de noviembre.

¿Se quemará el copresidente en esta labor para la que ha sido elegido, además de convertirse en sucesor “in pectore”? Esta es una de las incógnitas de lo que queda de legislatura, aunque quienes le conocen sostienen que en ese aspecto es incombustible.

En eso, coinciden con el retrato que de él hace el semanario francés “Le Point” cuando afirma que Alfredo Pérez Rubalcaba es considerado un “incombustible” que ha sobrevivido a las crisis más duras. Mano derecha del socialista Felipe González hasta 1996, fue uno de los pocos en no hundirse con los escándalos del GAL, esos grupos antiterroristas a sueldo del Estado que eliminaron a activistas vascos.

Presentado como el “Fouché de Zapatero”, en referencia al implacable ministro de la policía de Napoleón Bonaparte, su misión es casi imposible: recuperar la imagen de un Gobierno moribundo y alcanzar en los sondeos al Partido Popular de aquí a las legislativas de 2012.

Sin embargo, según el semanario, la irrupción de este “monje-soldado”, astuto, meticuloso y estratega, suscita esperanzas en la izquierda como ministro más popular, aclamado por su eficaz lucha contra el terrorismo de ETA.