Rubalcaba sucesor

Con la crisis de Gobierno cerrada tras la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado, la gran prueba, en el ecuador de la legislatura, el presidente Zapatero, ha designado de hecho, quién puede ser su sucesor, si como parece, desea no repetir un tercer mandato, dado su desgaste personal y político tras las medidas de ajuste que ha tenido que tomar, presionado por Bruselas, la Administración norteamericana e, incluso, por Pekín, uno de los países que mayor posesión tiene en estos momentos, de deuda pública española.

La promoción de Alfredo Pérez Rubalcaba a la vicepresidencia primera del Gobierno, que ocupaba hasta ahora, la que parecía insustituible María Teresa Fernández de la Vega, que compatibilizará, además, con el decisivo Ministerio del Interior y la portavocía del Gobierno, sitúa al más leal de los ex ministros de Felipe González, en el puesto de salida para dar el salto a la presidencia del Gobierno.

De esta forma se confirma esa tesis que venía circulando en determinados sectores socialistas de que el plan de Zapatero, era lanzar la candidatura de Pérez Rubalcaba, para la Presidencia del Gobierno y, la de José Blanco, número dos del partido, para la secretaria general del PSOE

A José Blanco, Ministro de Fomento, que absorbe el Ministerio de la Vivienda de Beatriz Corredor, le refuerza, también sus poderes, quitando del partido a Leire Pajin, secretaria de organización , con la que no se entendía y con la que mantendría una creciente puja (la última fue por el intento de Blanco de defenestrar a Tomás Gómez de la candidatura a la Comunidad de Madrid ) y colocándola en Sanidad, en el puesto de Trinidad Jiménez, la gran derrotada en las primarias de Madrid que vuelve a un Ministerio que ya conoce, desde que fue nombrada, en su momento , secretaria de estado de cooperación

Así pues, el tanden Rubalcaba-Blanco, es el gran vencedor en esta remodelación, en la que no se ha querido tocar al equipo económico que dirige Elena Salgado, por el temor de que los cambios pudieran haber repercutido en los mercados, y solo ha afectado a la Ministra de Agricultura y medio marino Elena Espinosa. Su cargo lo ocupará en un gesto hacia la izquierda, la ex alcaldesa de Córdoba, antigua dirigente de Izquierda Unida y actual consejera de obras públicas de la Junta de Andalucía, Rosa Aguilar.

El nuevo Gobierno adquiere un carácter más político con la incorporación de Ramón Jáuregui, uno de los más veteranos y experimentados dirigentes socialistas y, experto en el problema vasco, ya que ha hecho casi toda su carrera en Euskadi aunque también ha dirigido el grupo parlamentario socialista, y con la entrada en Trabajo de Valeriano Gómez, un hombre de UGT (Unión General de Trabajadores) que se ha opuesto a la reforma laboral y con el que se pretende que sea capaz de tender puentes con los sindicatos de cara a la reforma de pensiones que puede provocar una segunda huelga general.

En resumen: un Gobierno más político como venían pidiendo varios barones socialistas y con un “primus inter pares” que es Rubalcaba, el sucesor para el caso que se confirme que Zapatero, presionado por su entorno familiar y consciente de su desgaste político, y de su grado de rechazo entre sus propios votantes, y, convencido, de que dos legislaturas, tal como estableció en su momento José María Aznar, son suficientes, decida no concurrir a las generales de 2012.