La nueva etapa de ZP

Con el acuerdo alcanzado este lunes, entre el presidente del Gobierno con el presidente de Coalición Canaria, Paulino Rivero, en ese genérico pacto “político, económico e institucional”, que parece que va mas allá del compromiso para apoyar los Presupuestos Generales del Estado, Rodríguez Zapatero se garantiza que la legislatura durará por lo menos hasta finales del año 2011 cuando tengan que discutirse los nuevos Presupuestos para el año electoral de 2012.

Descartada la etapa de la “geometría variable”, que tantos disgustos le ha dado durante parte de esta legislatura, Zapatero se garantiza con ese acuerdo con los nacionalistas vascos y canarios, la aprobación de los Presupuestos que le supone , además, que no tiene que adelantar las elecciones generales, consigue algunos apoyos para la reforma del sistema de pensiones en las reuniones del Pacto de Toledo, introduce un cierto aire de optimismo entre los suyos, y deja desconcertado a un Partido Popular que se ha limitado durante los últimos meses a esperar simplemente el desgaste gubernamental, convencido de que el poder le llegará a las manos, sin el mínimo esfuerzo por su parte.

Pero, según sostiene el presidente, diecisiete meses, los que quedan para las elecciones si, como parece, se agota la legislatura, son muchos en política y, en ese largo período, pueden pasar muchas cosas e, incluso, pueden intentar dar la vuelta a las encuestas que, en estos momento, por lo menos, todas las que se han hecho públicas, anuncian una verdadera “catástrofe electoral”.

Zapatero, que sigue sin querer abrir el melón de la sucesión, convencido de que eso aumentaría la inestabilidad política con su negativa influencia en los mercados, espera que sean los acontecimientos, especialmente los resultados de las municipales y autonómicas del próximo mes de mayo, los que le obliguen a tomar una decisión.

Él ,espera que en estos meses comiencen a manifestarse algunos efectos con las medidas que ha venido tomando, que se produzca un progresivo crecimiento de la economía española, que se deje de destruir empleo (la creación de nuevos puestos de trabajo no se producirá hasta que se comience a crecer por encima del 2,5 por ciento del PIB, a partir del 2013, según las previsiones más optimistas) y que el país se aleje lo más posible de la zona de peligro en la que están Irlanda, Portugal y Grecia.

Igualmente, aunque es una carta que guarda en secreto y no quiere enseñar hasta ahora, piensa que dada la situación en la que se encuentra ETA y del éxito de las numerosas operaciones policiales que han llevado a la banda a una situación de parálisis, el final de su mandato puede coincidir no solo con un alto al fuego irreversible , controlador por mediadores internacionales, sino con un abandono definitivo de las armas y un último proceso de negociación con el que contara con la ayuda del PNV, socio coyuntural del Gobierno, por lo menos, hasta finales del año que viene.

De ahí, su renacido optimismo, su comparecencia en su tierra natal, León, para afirmar que es posible dar la vuelta a las encuestas y que Mariano Rajoy tendrá que esperar otros cuatro años en la oposición. Sin embargo, no parece que estos mensajes de ánimo a sus desesperados compañeros de partido que contemplan atónitos los resultados de las encuestas, sin saber cuál puede ser su futuro, ante una posible sucesión, que permanece bloqueada, disipen el creciente malestar.