De nuevo, presión de los mercados

Ocho días después de que el presidente del Gobierno José luís Rodríguez Zapatero, en Nueva York, en la sede del periódico “The Wall Street Journal” asegurase a los grandes inversores y broker norteamericanos que la crisis de la deuda pública en los países de la eurozona, y sobre todo en España, tras las pruebas de estrés a la casi totalidad del sistema financiero había finalizado, España ha vuelto a entrar en el túnel de la especulación de los mercados, al tiempo que aumenta cada día, el precio de nuestra deuda con respecto al bono alemán.

Zapatero que no se caracteriza, precisamente, por el acierto en sus profecías económicas, (ver www.republica.es Zapatero en “The Wall Street Journal”), se ha visto sorprendido, sin embargo, por la reacción de la agencia de calificación Moody´s al decidir rebajar las calificación de la deuda soberana del reino de España y del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) desde el máximo de AAA a Aa1, con perspectiva estable.

Moody´s era la única agencia, de las tres grandes que aun mantenía la nota más alta para la deuda española, ya que en el mes de Abril, S&P (Standard& Poor´s, rebajó la nota de la deuda a largo plazo desde “AA+ hasta “AA” y Fitch por su parte redujo la triple AAA a “AA+” en el mes de mayo.

La decisión de Moody´s, que se esperaba desde el pasado martes, cuando comenzaron a aparecer las primeras noticias sobre la intención de la agencia, se ha producido veinticuatro horas después de la huelga general convocada por los sindicatos, en protesta por la política de ajuste del Gobierno, política que a las agencias de calificación les parece todavía insuficiente, ya que vaticinan un crecimiento económico muy débil en los próximos trimestres, problemas sobre nuestro estado financiero y, sobre todo, sobre nuestra deuda a largo plazo.

En el fondo, dado el deterioro fiscal existente y la lentitud con la que se reducirá el déficit en las Comunidades Autónomas, Moody´s cree que tendrá que afrontarse una nueva reforma del gasto público, con las consiguientes repercusiones sociales que eso implica.

El recorte del “rating” al reino de España no solo afectará a la financiación del Estado, que previsiblemente se encarecerá en las próximas emisiones de bonos, sino que tendrá un impacto directo en las empresas y en los hogares españoles, teniendo en cuenta que las principales empresas del país que cotizan en Bolsa se encuentran entre las más apalancadas de todo el mundo, con 250.000 millones de euros de deuda, casi tres veces, según muchos analistas, al beneficio bruto operativo.

Como el mercado tenía descontado la decisión que iba a ser pública la agencia Moody´s, la prima de riesgo de España se ha moderado y el diferencial entre la rentabilidad del bono español a diez años y el bono alemán, la referencia que se utiliza en Europa, se ha reducido un 3,66 por ciento, hasta los 188 puntos básicos, poniendo así fin a tres días consecutivos de subidas, lo cual no significa que en los próximos días y en las próximas semanas se vuelvan a producir nuevos encarecimientos por la vulnerabilidad en que se ha situado nuestra deuda.

Tanto, la vicepresidenta del Gobierno María Teresa Fernández de la Vega como el secretario de Estado de Economía José Manuel Campa, han asegurado que las previsiones de las agencias son demasiado pesimistas, que sus expectativas están hechas a largo plazo y que, todavía, el Gobierno tiene en cartera una serie de medidas que tiene que aplicar para llegar al tres por ciento de déficit público en 2013. “El proceso todavía, no ha terminado y quedan medidas por implantar”.

Quienes no han reaccionado son los sindicatos que siguen insistiendo en que el Gobierno tiene que rectificar y que no se puede e seguir el criterio de los mercados.