La preocupación de ZP por la huelga general

Cuentan que en una reciente reunión informal con empresarios de la CEOE (Confederación Española de Organizaciones Empresariales) el presidente del Gobierno con gesto solemne comentó que no había que pensar mucho en la huelga general del próximo 29 de septiembre.

“No tenemos que pensar en el 29 –fueron sus palabras- sino que tenemos que pensar en el día después, en las semanas después, en los meses próximos. No podemos dejar a los sindicatos a los pies de los caballos porque tendremos que seguir dialogando con ellos y tenemos la obligación de darles una salida digna. No nos interesa que salgan derrotados”.

Solo desde esta actitud se entiende que por primera vez Gobierno y sindicatos se han puesto de acuerdo en los servicios mínimos que regirán en la jornada del próximo miércoles 29 de septiembre y que pueden condicionar o no el éxito de la convocatoria. Para los sindicatos es vital paralizar los transportes, especialmente los trenes de cercanías, el metro, y los servicios de autobuses aunque da la impresión que esos servicios mínimos no se van a cumplir. La huelga se decide en el sector del transporte y se decide, además, entre las siete y las diez de la mañana.

Los trenes de cercanías circularán con unos servicios mínimos del 25% en hora media y del 30% en hora punta (de seis a nueve de la mañana), mientras que los trenes de larga distancia finalmente se incluyen con un 20% en los recorridos entre Madrid y Málaga, Barcelona y Sevilla.

Los sindicatos han cedido en el número de vuelos internacionales y nacionales (especialmente estos últimos para no dejar aisladas las islas) y la clave puede estar en los servicios de metro en las ciudades donde funciona y en los autobuses. De todas formas, en ninguna otra huelga general, ni con el Gobierno de Felipe González ni con el de José María Aznar, se había conseguido llegar a un acuerdo sobre los servicios mínimos, que siempre fueron recurridos por los sindicatos ante los Tribunales.

La preocupación con la que el Gobierno contempla la jornada de lucha de la semana que viene, una preocupación entre el miedo a lo que los sindicatos creen que será, según sus palabras, un “Huelgón” y el temor a una derrota en toda regla de las dos grandes centrales sindicales, UGT y Comisiones Obreras, no se corresponde con el estado de ánimo de la ciudadanía que espera la huelga como un mal inevitable e inútil al que no se piensan sumar.

A la encuesta de hace tres semanas del periódico “El País” en la que solo el nueve por ciento de los españoles estaban dispuesto a sumarse a la huelga, frente al 55 por ciento que rechazaban tajantemente participar en ella, aun reconociendo una mayoría que era justa aunque “inoportuna”, se ha añadido la hecha pública por Anteca 3 y Onda Cero a cinco días de la convocatoria.

Esa última encuesta de Demoscopia, señala que la mayoría de los españoles no tiene intención de secundarla porque además creen que este paro vaya a ser muy útil ya que el Gobierno ha anunciado que no tiene la menor intención de cambiar la reforma laboral aprobada por el Parlamento.

Un 47,2 por ciento, casi la mitad de los españoles, cree que la huelga está justificada mientras que un 45,4 por ciento opina que el paro está poco o nada justificado. Son más, un 58,3 por ciento quienes piensan que la huelga no será secundada por la mayoría de los trabajadores de nuestro país frente al 35,2% que está convencido de que la mayor parte de los trabajadores faltará ese día a su puesto de trabajo.

Directamente un 70% afirman que no harán huelga y directamente también, el 82,2 por ciento creen que la huelga no hará cambiar en nada la política del Gobierno,