Ferraz se prepara para la derrota…

Los máximos responsables socialistas, instalados en la calle Ferraz de Madrid, han respirado tranquilos cuando han comenzado a recibir las primeras noticias de que la candidata oficial en las primarías para la cabecera de lista a la Comunidad de Madrid, la Ministra de Sanidad Trinidad Jiménez, ha conseguido prácticamente el mismo número de avales que su contrincante, el secretario general del PSM Tomas Gómez.

A lo largo de hoy martes se verificarán la validez y número de los avales que fueron presentados a última hora del lunes ante la Comisión Regional de Garantías Electorales por ambos candidatos, aunque, miembros del equipos de Tomas Gómez no han dejado de manifestar ya su extrañeza ante el hecho de que solo en veinticuatro horas la candidatura de Jiménez, que tenía algo más de 2.500 avales, haya conseguido, en tan poco tiempo, casi igualar a la del secretario general del PSM.

Cuando escribo todavía no se han hecho público loa resultados finales de los avales, si bien fuentes bien informadas, sostienen que la ministra de Sanidad contaría con 6.402 avales, frente a Tomas Gómez que habría conseguido, no solo el apoyo de la mayoría del Comité Regional del partido, sino un total de 6.874 avales.

El resultado final indica una notable movilización de los militantes socialistas, que superaría con creces la participación de las últimas primarias celebradas en abril de l998 en las que resultó vencedor Josep Borrell, frente al candidato oficial Joaquín Almunia.

En aquella ocasión, la participación superó ligeramente el 54 por ciento. Ahora según los primeros datos de los avales, la participación en la votación final, que se celebrará el próximo 3 de octubre, puede superar el sesenta y siete por ciento, una cifra que ninguno de los precandidatos se esperaba. El total de militantes socialista con derecho a voto en la Comunidad de Madrid supera en poco a los l8.000 inscritos que están al tanto de las correspondientes cuotas.

En Feraz, la inquietud y la posterior alarma que han producido las “primarias socialistas” de Madrid por el “vendaval Gómez”, han dado paso a un cierto respiro, aunque en las altas esferas se ha instalado el convencimiento de que la victoria del secretario general del PSM, a pesar de todos los esfuerzos oficiales, a pesar de la movilización de ministros y altos cargos, a pesar de las presiones que viene denunciando el equipo de Gómez, es bastante probable y que traerá inevitables consecuencias políticas, tanto a nivel autonómico como nacional.

Poco a poco Gómez ha ido centrando y radicalizando, al mismo tiempo, su discurso hasta el punto que ha venido sosteniendo la necesidad de un “cara a cara” con Trinidad Jiménez, algo a lo que se ha venido negando la ministra de Sanidad con el argumento de que ambos defienden el mismo programa para ganar a la presidenta de la Comunidad Esperanza Aguirre.

Dentro de esta escalada, el principal asesor de imagen de Tomas Gómez, el sociólogo y diputado José Andrés Torres Mora, antiguo hombre de confianza del presidente del Gobierno, criticaba en el periódico “El País” la decisión del partido de moverse por encuestas para elegir candidatos, actitud que calificaba de perversa porque la política no puede reducirse a una ciencia.

Según él, si el año 2000, cuando dimitió Felipe González de la secretaria general del PSOE, los socialistas hubieran seguido el método de preguntar en una encuesta quién era el mejor candidato, lo más seguro es que “nos hubiéramos perdido el liderazgo de José Luis Rodríguez Zapatero”. Su conclusión es clara: ¿Qué deberían hacer los partidarios de Trinidad Jiménez para mantener su coherencia? ¿Le pedirán que se retire, como se lo pidieron a Tomás Gómez, cuando las encuestas le eran desfavorables a él?