El sospechoso silencio sobre Melilla

El Gobierno ha dado por cerrado el contencioso con Marruecos en torno a la ciudad autónoma Mellilla con el mismo misterio y opacidad con los que ha contemplado los incidentes y el bloqueo de fronteras por parte de asociaciones marroquíes que se han venido concentrando en la “tierra de nadie”, reclamando la marroquiinidad de la ciudad y la de Ceuta.

Insistiendo en que no hay ningún tipo de contencioso, ni ninguna crisis en las relaciones sino, simples “fricciones”, el Gobierno se ha negado a informar a la opinión publica del origen ultimo de la escala iniciada por Marruecos contra Melilla, de los incidentes en la frontera contra mujeres policías que han sido insultadas y acusadas de “xenofobia” y “racismo”, de las tensiones de la Casa Real  alauita con las antenas del CNI (Centro Nacional de Inteligencia) en Marruecos,  y de las denuncias presentadas por un grupo de marroquíes con pasaporte belga que hablan de agresiones e insultos en la frontera  para lo que han  todo tipo de documentación

Es más,  ni ha contestado a las cinco protestas verbales presentadas por el Ministerio de Asuntos Exteriores marroquí, ni ha proporcionado ninguna información sobre el contenido de esas protestas en las que se incluirían graves acusaciones contra la policía española tanto en la frontera de Melilla como en el trato a inmigrantes ilegales, la mayoría  de ellos subsaharianos.

El Gobierno que ha tratado por todos los medios de minimizas y ocultar los incidentes, ha llegado hasta a utilizar la mediación del Rey Juan Carlos, mediación que no ha servido para nada  porque, días después de la conversación telefónica  del monarca español con Mohamed VI, se produjo el  anuncio del bloqueo y la aparición de carteles insultantes para las mujeres policías que prestan servicio en la frontera.

Para zanjar definitivamente esas “fricciones” se ha utilizado la artillería diplomática mas gruesa: la mediación telefónica  del Rey, la visita del Ministro del Interior a Rabat, el anuncio de un próximo viaje dentro de unas semanas del Ministro de Asuntos Exteriores Miguel Ángel Moratinos  y una próxima entrevista del Rey español que se desplazará al vecino país en unos momentos en que Don Juan Carlos tiene suspendido todo tipo de viajes como consecuencia del periodo de recuperación que esta observando después de su operaron de pulmón.

Y todo eso sin que se sepa todavía que es lo que realmente ha pasado y sin que parezca que se vaya a saber,  ya que el grupo parlamentario socialista ha impedido en la Mesa del Congreso  la comparecencia en el Parlamento del Ministro de Asuntos Exteriores Moratinos y del Interior, Pérez Rubalcaba.

La comparecencia de Rubalcaba en la brevísima rueda de prensa, en Rabat, con preguntas contadas, tras su entrevista  con su colega marroquí y con el Rey Mohamed VI, ha añadido mas misterio a la situación, ya que en el comunicado conjunto hecho publico por los dos países no hay ninguna referencia ni  a Melilla,  ni a los incidentes en la frontera, y si al respeto a los derechos humanos y a la dignidad de los inmigrantes,  algo que puede tener relación con las protestas verbales presentadas por Marruecos y con las denuncias  de activistas marroquíes.

La oposición, que ha querido hacer una epopeya  de los incidentes,  y que se ha visto desbordada por la inoportuna visita sorpresa del ex Presidente Aznar a Melilla, no ha sabido jugar sus cartas con eficacia, lo que no quita que, aunque el Gobierno da todo por zanjado y los incidentes por olvidados,  siga insistiendo en la comparecencia del Ministro de Asuntos Exteriores y de Interior para que informe al Parlamento de todos esos misterios que quedan por resolver y de los que tiene que tener conocimiento la opinión pública.