Melilla: El significado de la visita de Aznar

La visita sorpresa del ex Presidente del Gobierno Jose Maria Aznar a la frontera de Melilla, en plena ofensiva marroquí contra el status de la ciudad autónoma española y cuando se anunciaba un bloqueo total de mercancías que se hacia extensivo a Ceuta, ha provocado un profundo malestar en el Gobierno, que ha acusado al ex Presiente de “deslealtad”, y, en la cúpula del Partido Popular, cuyo Presidente, Mariano Rajoy no consideraba oportuna su presencia y decidió que fuera el vicesecretario del partido, Esteban González Pons, el que hiciese acto de presencia en Melilla.

Ante la ausencia de Rajoy, que ni siquiera suspendió sus vacaciones en Pontevedra para estar cerca de los familiares de los dos bomberos que perecieron en el incendio de Boiro, Aznar, tras informar al Presiente del PP, se presentaba en Melilla, cuando mas alta era la tensión por el boicot declarado por organizaciones que reivindican la marroquinidad de las dos ciudades españolas. Boicot que a última hora se ha suspendido hasta la finalización del Ramadan.

Vestido con prendas “coronel Tapioca” y, acompañado de su hijo Alonso, el ex Presidente del Gobierno, no solo ha querido mostrar su apoyo a las fuerzas de orden publico españolas en la frontera y su solidaridad con los melillenses,, sino también, en cierto modo, reivindicar la política de dureza con el vecino país que puso en practica durante sus ocho años de mandato y que culmino con la intervención de las Fuerzas Armadas españolas para desalojar a una veintena de gendarmes marroquíes que habían ocupado el islote de Perejil en Julio del 2002., acción militar que según Rabat constituyo, en su momento, una autentica “declaración de guerra”.

El conflicto de Perejil, al que tuvo que poner fin el secretario de Estado norteamericano Colin Powell ha sido, sin duda, el incidente mas grave en las complicadas relaciones bilaterales entre los dos países que comenzaron a deteriorarse un año después de la mayoría absoluta de Aznar cuando Marruecos decidió retirar unilateralmente a su embajador en Madrid, tras la petición de España a la Union Europea de sanciones contra Rabat por la intransigencia marroquí sobre el acuerdo pesquero.

Ante lo que el considera “dejadez” del actual Gobierno, el ex Presidente ha querido hacer un triple gesto. Gesto ante Marruecos reafirmando su política de firmeza. que, según el, es la única que hay que llevar a cabo con Marruecos y que, también según el, tan buenos resultados le dio durante su mandato .Ante el Gobierno de Zapatero para poner de manifiesto su debilidad y la improvisación frente a los hechos consumados con los que actúan las autoridades del vecino país. Y, por ultimno, ante su propio partido, reconciliándose con los sectores más conservadores que le echan en cara a Mariano Rajoy su tibieza y, falta de decisión.

La fría reacción de la secretaria general del PP, Maria Dolores de Cospedal, en la rueda de prensa que siguió a la reunión del Comité Ejecutivo, insistiendo, una y otra vez, que Aznar visitaba Melilla como “ciudadano” y como ex Presidente, como si no tuviese ninguna vinculación con el partido, es un síntomas mas del malestar que el gesto del Presidente de FAES, ha producido en la dirección popular.

Maria Dolores de Cospedal no ha querido aclarar si la conversación entre Aznar y Rajoy en la que le anunciaba su visita a Melilla, se produjo antes de conocerse la de González Pons o, por el contrario si la decisión de mandar a Pons a Melilla fue una consecuencia del anuncio de Aznar de que iba a trasladarse a la ciudad autónoma española.

En todo caso, el que queda en evidencia es Mariano Rajoy que, probablemente, en este tema, tiene más sentido de Estado que Jose Maria Aznar.

Bandeja de entrada.

Sigue sin conocerse,  de fuente oficial española, el origen ultimo de los incidentes que han llevado la máxima tensión a Melilla y Ceuta Se habla de excesos xenófobos de la policía española en la frontera, de incidentes con un grupo de marroquíes  influyentes que tienen la nacionalidad belga y, que se enfrentaron con mujeres policías en el puesto de Beni-Enzar, del enfado del propio Rey Mohamed VI por el sobrevuelo sobre su yate de un helicóptero español que llevaba suministros a Alhucemas y, por determinadas fotos que se habrían hecho de el, de su sequito y de su yate, por parte de agentes del CNI (Centro Nacional de Inteligencia) . Hasta ahora, versión oficiosa múltiple pero, versión oficial…ninguna.