El juego de Zapatero con los empresarios…

El presidente del Gobierno, que ha puesto fin a sus vacaciones de una semana en el Coto Nacional de los Quintos de Mora en los Montes de Toledo, lo primero que ha hecho al incorporarse a su despacho en el Palacio de la Moncloa ha sido suspender el encuentro que tenía concertado con los responsables de las principales empresas constructoras del país para estudiar una posible reactivación de la obra pública.

A principios del mes de abril el ministro de Fomento José Blanco anunció un plan extraordinario de infraestructuras que iba a permitir, según él, que España fuese mucho más competitiva, además de ganar en productividad y estar en mejores condiciones de responder a los desafíos del futuro.

“Con una inversión de cerca de 3 billones de las antiguas pesetas, se asegurará el futuro de centenares de empresas y de miles de puestos de trabajo en la realización de obras en los próximos tres años, pero también durante 25 ó 30 años, que son los que dura la concesión para mantener las infraestructuras” afirmaba Blanco, que presentó el Plan como un deseo del Gobierno de buscar formulas “para conseguir impulsar la recuperación económica del país”.

Un mes más tarde, venía la primera rectificación, y tras la intervención de las autoridades económicas europeas, el presidente del Gobierno se vio obligado a presentar en el Parlamento un duro plan de austeridad en el que el principal Ministerio afectado fue el de Fomento que tuvo que reducir la obra pública en 6.400 millones de euros.

Una decisión contestada por los grandes empresas constructoras del país que agrupadas en la patronal SEOPAN (Sociedad de Empresas de Obras Públicas de Ámbito Nacional) que preside el antiguo responsable de la Oficina Económica del Gobierno, David  Taguas, hicieron llegar a la Moncloa no solo su malestar sino la advertencia de que eso traería inevitables consecuencias económicas sobre el crecimiento económico y sobre el paro.

Según fuentes del sector, el impacto del duro ajuste gubernamental aprobado en el mes de mayo reducirá el Producto Interior Bruto (PIB) en no menos de 0,38/0,40 puntos, el empleo en unas 125.000 a 500.000 personas según la amplitud de la cadena de valor considerada, la ingeniería perderá  el 40% de sus efectivos y, por añadidura, arrastrará graves consecuencias sobre el subsidio de desempleo que crecerá, y las cotizaciones a la seguridad social que se reducirán, En fin, una medida económica discutible ya que en momentos de crisis y recesión, lo más importante es invertir en obra pública y sobre todo en infraestructuras.

La segunda rectificación se producía hace una semana cuando el presidente del Gobierno, tras un despacho con el Rey en Mallorca, anunció que se recuperaría parte de esa inversión, al tiempo que desde Fomento se aclaraba que el recorte había sido excesivo y desde la vicepresidencia económica se matizaba que en todo caso esa recuperación de obras no afectaría al objetivo de reducir el déficit público para el año que viene en un seis por ciento.

Esa rectificación presidencial producía horas más tarde la subida de la prima de riesgo de los bonos españoles a diez años, que  se disparaba hasta los 185 puntos, el diferencial más alto desde la publicación de las pruebas de esfuerzo de la Banca española, y también la mayor subida desde la crisis del mes de mayo que desembocó en las medidas de ajuste económico.

Temiendo la reacción de los mercados y un nuevo aumento del coste de nuestra Deuda Pública, el Presidente que pretendía reunirse “privadamente”  y sin publicidad con los empresarios del sector, suspendía la cumbre de la Moncloa “sine die”. Un juego inútil porque es imposible la confidencialidad en este tipo de encuentro, que tarde o temprano, termina por trascender.

Bandeja de entrada.

El Presidente del Gobierno se llevará la Copa del Mundial de Fútbol ganada en Sudáfrica por España, a Shanghai.

Zapatero, que viajará a China y Japón en la última semana de este mes, presidirá el próximo 30 de agosto junto con los ministros de Industria y Asuntos Exteriores Miguel Sebastián y Miguel Ángel Moratinos, el día de España en la Expo de Shangai, y teniendo en cuenta que lo más conocido en China es el fútbol y los equipos de Liga españoles, transportará en el avión  presidencial la Copa del Mundial de Fútbol, para que pueda ser contemplada en el Pabellón español.