Semana clave para el contencioso marroquí

Esta semana se presenta como clave para la evolución de los acontecimientos en la frontera de Marruecos con Melilla, convertida en punto de conflicto entre Madrid y Rabat a raíz de los incidentes con policías españoles, acusados por el gobierno marroquí de actuar con xenofobia y sin respeto a los derechos humanos con ciudadanos de su país.

Aunque el Gobierno español, que ha obligado a una polémica e inoportuna intervención del Rey Juan Carlos para encauzar el conflicto, mantiene que la situación esta controlada y que la tensión tiende a remitir, la realidad es que diversas organizaciones que defienden la “marroquinidad” de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, han seguido presionando sobre la frontera con carteles en contra de la policía española, con la reivindicación de soberanía sobre las plazas españolas, e incluso con el anuncio de nuevas acciones de presión para esta semana.

Según el calendario que han hecho público, hoy lunes impedirán que los camiones introduzcan ningún material para la construcción por la frontera de Beni-Enzar. El martes intentarán que ninguna empleada  de servicio marroquí que trabaja en Melilla pase el control fronterizo. El miércoles volverán a impedir la entrada de productos de la pesca, frutas y verduras, tal como sucedió la semana pasada.

Y así,  alternativamente, si las autoridades marroquíes, a la espera de la visita del ministro del Interior Alfredo Pérez Rubalcaba que se reunirá el próximo Lunes en Rabat con su homologo, Taieb Cherkaoui, no impiden todas esas acciones, autorizadas hasta ahora por la policía marroquí.

En principio, el ministro Rubalcaba no tiene previsto visitar Melilla a pesar de la petición de los sindicatos policiales que le han planteado una serie de reivindicaciones, entre ellas que no se retiren, como quieren los marroquíes, las nueve policías femeninas  que son objetos de todo tipo de burlas y ataques por muchos marroquíes que cruzan la frontera y a las que no quieren reconocer la mínima autoridad.

El principal objetivo del viaje de Rubalcaba a Rabat es aclarar los malos entendidos que se han venido produciendo desde el pasado mes de mayo no sólo en la frontera de Melilla, sino en la actitud de las autoridades marroquíes que no ocultan su malestar por la indefinición del gobierno español sobre el futuro del Sahara.

Para Marruecos, pero sobre todo para su Rey Mohamed VI, el futuro del Sahara pasa por convertirse en una provincia más del país, con un régimen de cierta autonomía, tesis a la que, en contra del criterio de Naciones Unidas, se han sumado tanto Estados Unidos como Francia.

España, como última potencia colonizadora, siempre ha asumido el compromiso de que el futuro del Sahara tiene que resolverse con un referéndum, una posición que ha ido cambiando desde la llegada de Zapatero al Palacio de la Moncloa, aunque todavía la diplomacia española no ha dado el paso definitivo que le pide Marruecos.

En el debate sobre el futuro del Sahara Occidental, tanto Marruecos como Estados Unidos han introducido un elemento nuevo: La inestabilidad de la zona y la aparición de Al Qaeda en el Sahel, con la creación de Al Qaeda para el Magreb Islámico (AQMI) y el temor de que un Sahara independiente pueda convertirse en base de entrenamiento de terroristas islamistas radicales. En estos momentos terroristas del AQMI  tienen en su poder  a los cooperantes españoles Roque Pascual y Albert  Villalta desde hace 260 días.

Para evitar ese escenario de santuario terrorista, Estados Unidos lanzó hace dos años, con el visto bueno de Rabat,  la idea de construir una base militar en Tam Tam, al Sur de Marruecos, cerca del Sahara y frente a las Canarias, como sede militar de AFRICOM, que tendría como papel principal luchar contra el terrorismo y garantizar la navegación en África Occidental, así como garantizar el suministro de petróleo del Golfo de Guinea.

Bandeja de entrada

Según algunas encuestas encargadas  por empresarios  madrileños  el partido de Rosa Diez Unión Progreso y Democracia  (UPyD) puede arrebatarle la mayoría absoluta a Esperanza Aguirre como Presidenta de la Comunidad de Madrid, y superar el cinco por ciento de los votos en las Autonómicas del año que viene.

De esta forma, se convertiría en el partido bisagra para el gobierno de la Comunidad, con el que seria difícil llegar a un acuerdo ya que su principal condición para apoyar un programa de investidura seria el compromiso de reformar la actual Ley Electoral, algo en lo que esta en contra tanto el Partido Popular como el Partido Socialista.