Zapatero, diez años después…

En la sede central del PSOE, situada en la calle Ferraz de Madrid, se ha celebrado el anunciado homenaje a José Luis Rodríguez Zapatero, con motivo del décimo aniversario de su nombramiento como secretario general del PSOE.

Miembros de anteriores Ejecutivas, barones y ex barones territoriales, secretarios de la federaciones regionales socialistas, y ministros y ex ministros de sus gobiernos, han querido recordar aquel 22 de Julio del año 2000 en el que un jovencísimo Zapatero (39 años), sin apenas experiencia política, desconocido para la opinión pública, era elegido tras el fracaso electoral de Joaquín Almunia en las elecciones generales del año 2000, y apoyado por una pequeña plataforma llamada “Nueva Vía”, una mezcla que evocaba la “Tercera Vía” del británico Tony Blair y el “Nuevo Centro” (Neue Mitte) del canciller socialdemócrata alemán Gerhard Schröder, secretario general del PSOE en el XXXV congreso del partido.

Este cronista fue probablemente de los primeros que puso el nombre de Zapatero encima de la mesa en el programa “Protagonistas” de Luis del Olmo, entonces en Onda Cero -a pesar de que había pasado desapercibido como diputado por León desde 1986-, gracias a la información que tenía de él a través de Juan Fernando López Aguilar, el hombre que posiblemente más hizo para que llegase a hacerse con el poder dentro del partido, venciendo a los otros tres candidatos: Rosa Díez, Matilde Fernández y José Bono.

Con una victoria por escasísimo margen que le proporcionaron los “guerristas” que siempre odiaron al castellano-manchego José Bono, y los catalanes al mando de Pascual Maragall, Zapatero que muchos pensaron que sería un secretario general de transición después de los fracasos de Josep Borrell y Joaquín Almunia, se ha comportado como si tuviese mayoría absoluta en el partido y ha dirigido al PSOE con mano de hierro en guante de seda.

Ha conseguido terminar con los enfrentamientos entre “guerristas” y “renovadores”, ha laminado a los “felipistas” (sólo quedan Manuel Chaves, descabalgado de la Junta de Andalucía y situado en la presidencia casi honorífica del partido y en una vicepresidencia sin apenas competencial y Alfredo Pérez Rubalcaba, tan “felipista” como “zapaterista”), ha prescindido de muchos de los que le apoyaron desde “Nueva Vía”, como Jordi Sevilla, López Aguilar o Jesús Caldera, y ha conseguido una unanimidad total dentro de un partido, algo que no consiguió, a pesar de su fuerte liderazgo, Felipe González.

El homenaje llega en el declive de su segundo mandato, en lo que llaman “el síndrome de la segunda legislatura”, con todas las encuestas en contra, con una sensible pérdida de popularidad y también de credibilidad, con el viento en contra y con el desconcierto y preocupación de los militantes socialistas, que se han visto sorprendidos por el giro político que se ha visto obligado a dar, presionado por los mercados y los países de la eurozona, alarmados a su vez del deterioro de la economía española, de su elevado déficit público, de su alta tasa de paro, de su baja productividad y de los efectos que la recesión española puede producir en el euro como moneda.

En estos diez años Zapatero ha dirigido el partido y gobernado el país, de acuerdo con la teoría de la empatía y las emociones formulada por el analista de Medio Ambiente y desarrollo económico Guerréeme Rifkin, autor del libro “La civilización Empática” y al que ha convertido en uno de sus asesores.

Casi todas sus decisiones importantes han estado ligadas a las emociones, desde su propio triunfo después de los atentados de Atocha, hasta la retirada de las tropas de Irak, el reconocimiento del matrimonio de los homosexuales, la ampliación de los derechos civiles o el proyecto de la Alianza de las Civilizaciones.

El problema es que diez años después, esa empatía ha desaparecido y ahora es un lastre, una especie de empatía negativa, desde que se vio obligado a cambiar radicalmente de política presionado por los grandes de la Unión Europea y por los propios mercados…

Lista de Correos

“Dejo el escaño sin renunciar a ningunas de mis convicciones, ilusiones y compromisos. Creo más en el proyecto social, en las reglas conocidas que en la discrecionalidad, en los equipos que en las individualidades” (Del blog de Jordi Sevilla, el día que dimitió como diputado del PSOE por Castellón, en el que en ningún momento, en la larga relación de agradecimientos, hay la mínima referencia a José Luis Rodríguez Zapatero)