Gobierno: 9 derrotas en menos de 4 horas

El Gobierno ha cerrado como ha podido, dentro de la ya instalada soledad parlamentaria en la que se encuentra desde el inicio de la legislatura, el debate sobre el estado de la nación con la aprobación de diversas propuestas de resolución presentadas por todos los grupos parlamentarios.

El Congreso ha aprobado, en menos de cuatro horas, 39 de las noventa propuestas de resolución sometidas a debate y, el Gobierno no solo ha visto que su propuesta sobre el malestar que ha creado en Cataluña la sentencia del Tribunal Constitucional, pactada en todos sus extremos con los diputados del PSC (partido Socialista de Cataluña) ha sido rechazada por la totalidad de los partidos políticos, sino que ha acabado sufriendo nueve derrotas, cinco más que en el anterior debate sobre el estado de la nación: ocho al ver que se aprobaban propuestas de la oposición, pese a su voto en contra.

Sin embargo las derrotas más significativas se han producido en dos temas especialmente sensibles para el Gobierno: la sentencia del Constitucional del Estatuto que reproducía solo parte del acuerdo alcanzado en el Parlamento de Cataluña, aunque más dulcificado y en el que el contencioso sobre la Nación, la lengua, los símbolos y los derechos históricos se remitían al Preámbulo del Estatuto aprobado en Referéndum en Cataluña y la congelación de las pensiones a la que se han opuesto la totalidad de los partidos políticos, en tanto supone una violación del espíritu y de los acuerdos del Pacto de Toledo.

Todo el interés que había puesto Zapatero, primero en conseguir un pacto entre el PSOE y el PSC sobre la propuesta de resolución sobre el Estatuto reconociendo el malestar creado por la sentencia, para, posteriormente conseguir el apoyo de algunos de los partidos catalanes, especialmente Convergencia i Unió, se han venido abajo hasta el punto que, cada partido, ha presentado la suya, desde Convergencia hasta Ezquerra Republicana de Catalunya (ERC), pasando por Izquierda Unida-Iniciativa per Catalunya Verds (IU-ICV)

La propuesta más dura ha sido la de Ezquerra, ya que ha incidido, directamente, en la independencia de Cataluña, como un derecho del pueblo catalán.

“Derecho – ha dicho Joan Tardà– a decidir si continuar en el Estado español, con qué encajes y con qué competencias, pero también derecho a decidir si opta por independizarse mediante un referéndum libre”.

En lo único que Zapatero ha podido respirar tranquilo, ha sido en la votación del techo del gasto presupuestario (122.256 millones de euros) con el que se tienen que elaborar los Presupuestos Generales del Estado del año que viene, un presupuesto que supone, de acuerdo con el plan de ajuste, presentado en Bruselas, una reducción del 7,7 por ciento del déficit público.

El techo de gasto, al que Zapatero ha querido incorporar al PNV en los últimos días sin conseguirlo, se ha aprobado por la mínima, con los exclusivos votos de los socialistas y las abstenciones de los disputados de Coalición Canaria y Convergencia i Unió Convergencia ha optado por la abstención porque, en caso contrario, habría sido rechazado y hubiera caído el Gobierno ya que se trata del primer paso para la aprobación de los Presupuestos. Y una caída del Gobierno hubiera supuesto el adelanto electoral de las generales que podrían haber coincidido con las autonómicas catalanas previstas para el Otoño, algo que no le interesa a Artur Mas, que se considera virtual vencedor y muy cerca de la mayoría absoluta.

El voto en contra lo reservan los convergentes para la votación final de los presupuestos, algo también sorprendente porque han tomado la decisión sin conocerlos.

Igual de sorprendente ha sido la actitud del PNV que, en este primer paso ha votado en contra, pero que es posible que voten, junto con Coalición Canaria a favor, si Zapatero accede a sus elevadas peticiones.

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Estoy de acuerdo con usted en que el vicesecretario general del Partido Popular Esteban González Pone, el hombre responsable de la información en el Partido, está intentando, por todos los medios convencer a Mariano Rajoy de que el candidato para sustituir a Camps en Valencia es él. Pero, sus últimas actuaciones ante los periodistas, dejan bastante que desear. Después de cargar sobre las espaldas de Rubalcaba el último escándalo de la Comunidad valenciana, como si allí, no hubiese pasado nada (caso Ripoll), responsabilizar, ahora, al Ministro de Fomento Jose Blanco, el único político que ha intentado terminar con los abusos de los controladores aéreos, es de un sectarismo y de un oportunismo impropio de alguien que se cree de Centro, pero que se expresa como portavoz de la derecha más rancia. Su intento de achacar a Blanco las consecuencias de la huelga encubierta de los controladores, refugiados en las bajas por estrés, habría que inscribirlo en la primera “melonada” del verano… saludos