Zapatero: Un discurso de trámite

Como prólogo a lo que puede ser el resto del debate, con la intervención de los portavoces de los grupos parlamentarios -sobre todo, con el cara a cara Rajoy Zapatero-, y las propuestas de resolución que se aprobarán la semana que viene, la intervención inicial de esta mañana del presidente del Gobierno, en el debate sobre el estado de la nación ha sido acogida con desconfianza, críticas generalizadas y una gran incredulidad por la totalidad de los grupos parlamentarios.

Rodríguez Zapatero, que ha hecho un discurso aburrido, sin el mínimo gancho político y sin aportar la mínima autocrítica a lo que ha sido un año de Gobierno, ha adoptado el mismo esquema de otros debates sobre el estado de la nación y se ha reservado para los turnos de réplica y contrarréplica para infundir un mínimo de interés a un debate que se celebra en unas circunstancias políticas y económicas excepcionales.

Ni ha querido explicar de forma didáctica el por qué de ese giro radical a su programa electoral, a sus propuestas, a su propia ideología, con unas medidas de ajustes que afectan a los sectores mas desfavorecidos (los que siempre han creído en él), ni hay intentado, en ningún momento, referirse a esos años perdidos en los que se ha negado la existencia de la crisis, mientras se tomaban medidas deslavazadas, de coleccionable, que han provocado el que España sea el último los países de la eurozona que más tarde vayan a salir de la crisis.

Preocupado, sobre todo, por Cataluña, por la reacción de Montilla y del PSC sobre la sentencia del Tribunal Constitucional y, temiendo las intervenciones de esta tarde, el Presidente se ha querido poner al frente de la manifestación y ha vuelto a anunciar que es posible el desarrollo de parte del Estatuto, puesto en duda por el Constitucional, para desarrollarlo por otros medios legales, a través de Leyes Orgánicas.

Como anticipo de lo que será el auténtico debate de esta tarde y de mañana jueves, la totalidad de los grupos políticos han descalificado el discurso de Zapatero. Desde la portavoz del Partido Popular Soraya Sáenz de Santamaría, que ha insistido en que la intervención presidencial refleja la soledad en la que se encuentra el proyecto socialista, el Gobierno y el propio Zapatero, hasta Esquerra Republicana de Catalunya que le ha acusado de haberse cargado el modelo de Estado Autonómico o Izquierda Unida que por boca de Llamazares le ha echado en cara haberse pasado al equipo contrario, al Partido Popular, en una actitud dominada por el empeño de escuchar todo sólo por el oído derecho.

No menos críticos han sido los representantes de Convergencia i Unió, Duran y Lleida y del Partido Nacionalista Vasco Josu Erkoreka que han sostenido que es un discurso frustrado de debate de investidura y que la falta de credibilidad hace que no sean comprensibles muchas de sus propuestas.

En resumen: un discurso de trámite que tiene poco que ver con el grado de preocupación que existe en el país por la situación política y económica y una intervención para salir del paso. Esta tarde es posible que, con la presión de los distintos partidos políticos, se aterrice en la dura realidad, aunque ya las primeras reacciones de los partidos políticos reflejan la soledad en la que se encuentra un presidente que por lo menos esta mañana ha aparecido con mejor presencia física que en sus últimas comparecencias en el Parlamento.