Rajoy y Zapatero, ante el debate de hoy

Amortiguada la ola roja que, durante semanas, ha llenado de optimismo, de orgullo y de ilusión a todo el país, hoy miércoles volvemos a la dura realidad que tendrá como escenario el Congreso de los Diputados donde, durante cuarenta y ocho horas se debatirá, en un ambiente que nada tiene que ver con el de la calle, sobre el estado real de la Nación.

Al debate, llega un líder de la oposición, Mariano Rajoy con todas las encuestas a su favor y, con una diferencia en la intención de voto de algo más de diez puntos y un Zapatero, con todas las encuestas en contra, con una credibilidad seriamente dañada y con tan escasos apoyos parlamentarios que puede perder muchas de las noventa resoluciones que se sometan a votación después del debate.

Un Rajoy que, por primera vez va a intentar ganar al debate, después de haber perdido el de todos los años y un Zapatero que, dominado por una gran ansiedad, va a intentar derrotar, de nuevo, al líder del Partido Popular para disipar esa sensación dominante que existe en la Cámara de que tiene que ser substituido por otro líder del PSOE o convocar, cuánto antes elecciones generales, algo que le van a pedir todos los partidos, especialmente Convergencia i Unió que, incluso está dispuesta a fijar la fecha: el próximo mes de enero.

Mariano Rajoy afronta el debate después de numerosos gestos de complicidad que ha hecho a los grupos nacionalistas (los últimos con el Partido Nacionalista Vasco y con su Presidente Iñigo Urkullu) y Rodríguez Zapatero desde la más absoluta soledad parlamentaria, jugando, otra vez, con una “geometría variable” que le ha conducido a alguna que otra derrota parlamentaria.

Para Rajoy estaríamos ante un nuevo debate de investidura, según ha declarado el vicesecretario del partido Esteban González Pons. Para Zapatero se trata por una parte de un debate que va a convertirse en una “moción de censura” encubierta y, por otra, en un debate, también encubierto, de “moción de confianza”

Un debate decisivo para Rajoy que no puede perder, y, también un debate decisivo para Zapatero, probablemente, el más decisivo desde que se convirtió en secretario general del PSOE, hace diez años,

El debate, en el que. públicamente ,el Presidente del Gobierno ofrecerá pactos sobre energía (están negociando el ministro de Industria Miguel Sebastián y el portavoz económico del PP Cristóbal Montoso), sobre I+D +i (¿Qué fue de la Ley de Economía Sostenible, aparcada en el Parlamento desde hace un año?) y sobre pensiones (que tendrá que aprobarse en la comisión del Pacto de Toledo), estará condicionado por la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña que tuvo una respuesta, claramente independentista, en la manifestación del pasado sábado, en Barcelona.

Respuesta masiva que ha aprovechado el presidente de la Generalitat José Montilla, para advertir que no se siente condicionado por le sentencia del Constitucional y que todas las leyes que se aprueben en el Parlamento catalán (el miércoles está previsto aprobar la Ley de Veguerías, puesta en duda por el Constitucional si desparecen las provincias o no se articula en torno a las mismas) se aprobarán al margen del criterio establecido por el Constitucional.

La rebelión de Montilla , que constituye un claro acto de desacato y que le inhabilita para seguir presidiendo el Gobierno de la Generalitat, crea un grave problema político en una de las instituciones que forman parte del Estado, divide, aun más, a los socialistas, ya suficientemente divide entre PSC y PSOE, y establece un precedente para quienes no quieren atenerse a las Leyes establecidas, aunque estas emanen del Tribunal Constitucional.