Silencio de Rajoy sobre el “caso Ripoll”

Casi cuarenta y ocho horas después de que se iniciase la llamada “Operación Brugal” que, por el momento ha terminado con la detención de tres concejales del Ayuntamiento de Orihuela, varios empresarios, y el Presidente de la Diputación de Alicante José Joaquín Ripoll, el máximo responsable del PP en Alicante, Mariano Rajoy, sigue guardando absoluto silencio sobre el escándalo, huye de los periodistas -”¡Qué calorcillo!”, se ha limitado a decir en Torrijos, Toledo, al ser preguntado por la prensa- y ha reducido sus apariciones públicas para no verse obligado a decir algo que incomode al partido en Valencia.

Un partido, que tiene a sus principales dirigentes, imputados en diversos procedimientos judiciales por prevaricación, cohecho, tráfico de influencias, financiación ilegal, blanqueo de capitales y falsificación de documentos. Una situación insostenible para cualquier formación política.

El “caso Ripoll”, puede adquirir una especial relevancia, ya que el Presidente de la Diputación alicantina se había convertido en uno de los confidentes de Rajoy en su pulso con el Presidente de la Generalitat Francisco Camps, hasta el punto de que tenia hilo directo con Génova, sin pasar por Camps, enemigo irreconciliable del antiguo vicepresidente de la Generalitat y líder de los “zaplanistas” en la Comunidad Valenciana.

En vez de hablar el, lo ha hecho el responsable de comunicación del partido Esteban González Pons, que ha lanzado todas sus baterías contra el Ministro del Interior Alfredo Pérez Rubalcaba, en una intervención no muy afortunada, detrás de la cual puede estar sus ambiciones por sustituir a Camps como candidato a las próximas elecciones autonómicas, labor en la que lleva meses, segándole el campo a Camps, mientras aparenta defenderle.

Según Pons, las detenciones del Martes “echan pufo a detención publicitaria y política” para allanar el camino de Zapatero de “cara al debate del Estado de la Nación más difícil de su vida” y que con Rubalcaba, “las garantías constitucionales, los derechos fundamentales y el Estado de Derecho están en riesgo”.

Al margen de las maniobras políticas que pueden estar detrás de la “Operación Brugal”, González Pons, un hombre de buen olfato político debía haber detectado la inconfundible pestilencia que se desprende no solo de lo que está ocurriendo, desde hace meses, en la Comunidad Valenciana, sino, sobre todo, de los negocios de las basuras y residuos que se vienen investigando desde el año 2006, cuando se produjeron las primeras detenciones y, también las primeras manifestaciones en algunos pueblos de la zona Zona Baja de Alicante al grito de “Briones, ole tus cojones”.

Briones, Felipe, es el fiscal anticorrupción que lleva meses y meses investigando el escándalo de las basuras, el que ordenó el control telefónico del Presidente de la Diputación de Alicante, y el que autorizo la operación que se puso en marcha el martes con una decena de detenciones, registros particulares y oficiales, e interrogatorios policiales.

Del enfrentamiento entre el Partido Popular y el PSOE por el comportamiento de la Fiscalía y del Ministerio del Interior no va a salir nada en limpio, y habrá que esperar a la declaración de hoy miércoles ante el juez de Ripoll para comprobar de qué tipo de cargos puede ser imputado el Presidente de la Diputación de Alicante, el único de los altos responsables del PP no implicado en ningún escándalo de corrupción o de tráfico de influencias

Los detenidos el Martes están acusados, según los casos, de prevaricación , cohecho, fraude, encubrimiento y tráfico de influencias, por el presunto pago de comisiones por la adjudicación al empresario Enrique Ortiz (acusado también en el sumario Gürtel de financiar al PP) del Plan Zonal de Residuos para 27 municipios de la Vega Baja , aprobado en Enero de 2008.