Todos contentos menos las catalanes…

Por sorpresa, cuando nadie lo esperaba y se especulaba con la fecha del Miércoles día 30, el Tribunal Constitucional, en sesiones de mañana y tarde, ha resuelto lo que ha podido resolver en casi cuatro años y ha dictado sentencia sobre los recursos contra el Estatuto de Cataluña.

La sentencia  que refrenda el Estatuto por seis votos a cuatro acepta  la constitucionalidad de la mayor parte de los 218 artículos, declara inconstitucional parcialmente 14 artículos  y 27 se reinterpretan o matizan, con lo que tanto el Gobierno como la oposición  han manifestado su satisfacción.

El Gobierno porque, en cierto modo, salva la cara de Zapatero como máximo responsable de esa larga batalla que comenzó con su promesa de  que aceptaría el Estatuto que fuera aprobado en  el Parlamento de Cataluña, y,  la oposición porque también salva la cara en Cataluña con vistas a una futra colaboración con Convergencia i Unió, tras las elecciones autonómicas del Otoño, a pesar de que de los cien artículos recurridos solo se ha aceptado un escaso diez por ciento.

Como se esperaba,  la gran decepción se ha producido en Cataluña  por parte de la totalidad  de  los partidos políticos. Primero han intentado por todos los medios deslegitimar al Tribunal con numerosos recursos, han pretendido una renovación del mismo  (el propio Montilla compareció en el Senado para defender esa petición) y han venido sosteniendo que lo aprobado por Rerferendum en Cataluña no se podía tocar ni una sola coma

De esta forma, después de cuatro años  de espera con un Tribunal que prácticamente se ha dedicado casi exclusivamente a esos recursos, ahora, y  a la séptima vez ha sido la vencida  y ya hay sentencia, ya que la Presidenta Maria Emilia Casas  ha sido capaz de convencer al miembro del grupo progresista Manuel Aragón sobre el termino Nación y sobre los símbolos nacionales de Cataluña.

Manuel Aragón, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Madrid  y experto en el pensamiento político de Manuel Azaña, dentro del Tribunal, es el mejor conocedor  de los temas que se debaten ya que  la mayoría de sus trabajos académicos han versado , fundamentalmente, sobre  la monarquía parlamentaria, la interpretación de la Constitución, la justicia constitucional, el procedimiento legislativo, el control parlamentario, el modelo territorial del Estado y el funcionamiento de las Comunidades Autónomas.

Con su defensa de la Constitución, cree que el termino Nación introducido en el Preámbulo (aunque el Preámbulo no tiene valor normativo) no cabe en el actual ordenamiento legal y piensa que no estamos ante un Estatuto de Autonomía, sino ante una Constitución para Cataluña que puede ser utilizada por los independentista como argumento jurídico para sus pretensiones separatistas.

Aragón sostiene que España no es “una Nación de Naciones”, sino un “Estado Autonómico en el que ninguna de las Autonomías puede ejercer  ningún tipo de soberanía ya que la soberanía  solo reside en el pueblo español.

La realidad es que la división de los jueces (conservadores y progresistas); las presiones políticas sobre el Tribunal y sobre la Presidenta Maria Emilia Casas; los anuncios de rebeldía por parte de varios partidos catalanes que han venido defendiendo que no se podía  legislar sobre  algo que se  ha aprobado en Referéndum; las consecuencias que la sentencia puede tener sobre las elecciones  autonómicas catalanas de este Otoño, y  la propia composición actual del Tribunal, con un miembro recusado (Pérez Tremp), un puesto sin cubrir por el fallecimiento del conservador Roberto García Calvo y cuatro que deberían haber cesado , por cumplimiento de su mandato a finales del año 2007, han creado un clima en el que, durante años, ha sido imposible llegar a un acuerdo

El acuerdo ha llegado aunque habrá que examinar detenidamente la sentencia y los votos particulares que se han anunciado.

A partir de ahora el interés político se desplaza a Cataluña donde ya Montilla ha convocado manifestaciones y donde, a partir de hoy, se producirán mas reacciones…