Una Presidencia europea descafeinada

La Presidencia de turno de la Unión Europea, que termina a finales de este mes de junio y, cuyo balance ha sido presentado por Rodríguez Zapatero en el Parlamento, no era, a pesar de que así fue planificada desde el principio por la Moncloa para “protagonismos ni liderazgos personalistas, sino para respuestas audaces” según ha afirmado el Presidente del Gobierno.

En efecto, la copresidencia española de la Unión Europea, fue concebida desde el principio, como punta de lanza de una estrategia dirigida a la recuperaron política personal de Zapatero, y a su protagonismo en Europa, y retomar la perdida de iniciativa política

.Ese gran objetivo político-recuerdes el anunciado “acontecimiento planetario” de Leire Pajín– no se ha conseguido y el papel de España no solo ha quedado diluido por la entrada en vigor del Tratado de Lisboa que consagra, de hecho, tres presidentes (la de turno, la de la Comisión Durao Barroso y la del Consejo Van Rompui), sino que, por las circunstancias económicas de España, en medio de una verdadera tormenta financiera, ha estado descafeinado

Refugiándose en el último Consejo Europeo en el que España recibió todo tipo de apoyos por sus medidas de ajuste y por la puesta en marcha de las reformas estructurales y que acepto la decisiva medida, propuesta por la presidencia española de hacer pública las pruebas de resistencia de los Bancos, a fin de trasladar confianza sobre la solidez económica de los países miembros, Rodríguez Zapatero ha hecho un resumen demasiado optimista de un semestre cuyo balance hay que calificar de mediocre, a pesar de todos los esfuerzos de la diplomacia española

Pero como diría Zapatero lo que había cambiado eran precisamente “las circunstancias”. Unas circunstancias que han puesto a España en el punto de mira de los mercados ante la posibilidad de un rescate similar al que ha tenido que sufrir la economía griega.

No se ha producido ese “encuentro planetario” entre Zapatero y Obama, no se ha podido celebrar la Cumbre Estados Unidos-Europa, ha habido que suspender la Cumbre Euromediterránea , a petición de Francia y dada la situación de Oriente Medio, el Rey de Marruecos no asistió a la Cumbre Marruecos-Unión Europea y en el momento más grave de la tormenta financiera, cuando hubo que intervenir en Grecia, el papel de España fue irrelevante ya que ni siquiera apareció en la foto y todo el protagonismo fue para Von Rompui, Trichet, Sarkozy y Merkel.

La situación económica de España aconsejaba que la Presidencia de turno tuviese un “low profile” porque ya se estaban produciendo los primeros efectos del contagio griego.

Desde el punto de vista organizativo el papel de España ha sido impecable pero, desde el punto de vista político el balance deja bastante que desear., máxime cuando la Unión Europea, la eurozona y la moneda euro, están sufriendo las mayores crisis en toda su historia.

Desde fuera, el balance no puede ser más demoledor. Lo resume perfectamente el periódico francés “Les Echos”: “Iniciada con una sonrisa un poco de dientes para afuera por la intrusión imprevista de la foto de un Mr. Bean representando a Zapatero en su página de Internet, la presidencia española de la Unión Europea termina con una mueca. Nada se ha desarrollado como se pensaba en este semestre durante el cual el presidente del Gobierno esperaba instalar de forma duradera a España y a su propia persona sobre la escena internacional. La crisis griega lo ha eclipsado todo. Evocada a finales de diciembre, la cuestión de la cohabitación con el nuevo ejecutivo europeo enseguida fue relegada a un segundo plano. El jefe del Gobierno se encontró de golpe sentado en el banquillo por su gestión laxista de la economía y su política de comunicación errática”.