Zapatero no moverá ficha

Tal como adelanto este cronista hace quince días, en este periódico, el presidente del Gobierno Rodríguez Zapatero no tiene la menor intención de adelantar las elecciones generales, ni está dispuesto a someterse a una moción de confianza en el Parlamento, a pesar de que todos los grupos políticos le están reclamando que dé la legislatura por concluida , según se puso de manifiesto en el duro debate de la semana pasada en el que la convalidación de Decreto-Ley sobre el ajuste presupuestario, se convirtió, de hecho, en una moción de censura encubierta.

El único movimiento que Zapatero puede hacer es una remodelación de su Gobierno aunque en la Moncloa se insiste en que esa crisis, que en principio tenía posibilidades de cuajar después de la finalización de la presidencia europea, a finales del mes de junio, no está en la agenda oficial. Lo único que preocupa, en estos momentos, son las reformas estructurales, exigidas por todos los organismos intencionales, especialmente la laboral, va a tener que ser reconducida por el Gobierno, a través de correspondiente decreto-ley, aunque los sindicatos amenacen con una huelga general.

Tras el desconcierto del jueves en el Parlamento donde el presidente fue incapaz  de hacer frente a la ofensiva de la oposición que diagnosticaba el final de toda una etapa política, el Gobierno está intentando colocar el mensaje de que no hay fecha de caducidad y que la legislatura no tiene por qué terminarse con los nuevos Presupuestos Generales del Estado, para los que existe un cierto margen para que puedan ser aprobados.

Los de este año han sido aprobados con los votos del Partido Nacionalista Vasco, Coalición Canaria y Unión del Pueblo Navarro y ese escenario se puede repetir ya que el Partido Socialista de Euskadi, apoyaría los presupuestos de las diputaciones forales en manos de los nacionalistas vascos, principal fuente de poder del PNV ahora que han perdido Ajuria Enea. El pacto con Coalición Canaria, a pesar de que gobierna las Islas con el apoyo del Partido popular, así como con UPN, supondría, simplemente  determinadas concesiones  presupuestarias.

“Se le ha dado mucha importancia al anuncio de  que Convergencia i Unió no iba a apoyar los presupuestos-señalan fuentes oficiales, -cuando la realidad es que durante todo el mandato de Zapatero nunca han votado afirmativamente al proyecto de los Presupuestos”.

Sin embargo, el problema no esta solamente en los Presupuestos, sino en la pérdida de credibilidad del presidente del Gobierno de cara a solucionar los problemas de la economía española.

Es lo que refleja la encuesta que publica el periódico El Mundo: una mayoría abrumadora de españoles (el 74,8 por ciento) se muestra convencida de que el Ejecutivo actúa de manera improvisada  frente a la crisis económica. Es decir, tres de cada cuatro españoles no ven que el Gobierno tenga claro el camino para superar una citación económica catastrófica. La teoría de la improvisación cala en los votantes sea cual sea su filiación política, su sexo o su edad.

La encuesta del diario El Mundo, así como la publicada por El Periódico de Cataluña, dan una subida espectacular al Partido Popular que conseguiría, según el periódico madrileño, con diez puntos y medio de diferencia con el PSOE, una mayoría absoluta superior a la que obtuvo Jose Maria Aznar en las generales del año 2000…

El Periódico sitúa  también el triunfo del PP al borde de la mayoría absoluta (173-176 diputados) mientras que el PSOE conseguiría entre 13 1 y 134 diputados, una cifra peor que la conseguida cuando Joaquín Almunia fue el candidato socialista.

Aun así,  desde el optimismo oficial, se  insiste en que quedan casi dos años y que se le pueden dar la vuelta a las encuestas…