La soledad de Zapatero

El presidente del Gobierno puede quedarse solo en el Pleno parlamentario de hoy jueves, en el que se tiene que validar el decreto-ley por el cual se ponen en marcha las medidas de ajuste y de austeridad, más duras desde la llegada de la democracia.

La decisión de última hora del presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, de votar en contra del decreto del Gobierno, a pesar de las reticencias del Partido Popular Europeo (PPE) que le ha venido recomendando la abstención, estaría en consonancia con la aprobación el martes de una proposición, suscrita por la totalidad de los partidos políticos, para que se respete el Pacto de Toledo y no haya, como está previsto, una congelación de las pensiones…En esa votación, de nuevo, los socialistas se quedaron solos y hasta Izquierda Unida, por primera vez, se sumó a la propuesta del Partido Popular.

En esa ocasión le falló al Gobierno su estrategia de “geometría variable”, como le puede fallar en el Pleno de este Jueves, en el que ningún grupo parece querer sumarse a los planes gubernamentales, a pesar de los intentos del portavoz socialista José Antonio Alonso con los nacionalistas del PNV, Coalición Canaria y PNV, que parecen haberse decidido también por la abstención, y otros, el PNV, por el voto en contra.

De esta forma, Zapatero y los socialistas tendrán que asumir solos, todo el coste político del plan de austeridad, en unos momentos en los que la soledad del presidente es cada vez más evidente igual que evidente es, también, el desconcierto del Gobierno con su política de rectificaciones diarias, la última de las cuales ha afectado a los Ayuntamientos y a la fecha (principios de 2011) en la que no podrán pedirse más créditos para sus actividades locales.

Esas rectificaciones, especialmente la última que afecta a los Ayuntamientos, han provocado el primer enfrentamiento serio entre el presidente del Gobierno y su vicepresidenta económica Elena Salgado a la que se le acusa de haber improvisado una medida que no ha sido discutida con los alcaldes y que ha provocado una auténtica rebelión entre los responsables municipales socialistas que, al final, con la ayuda del vicepresidente Chaves, y la mediación del portavoz de Convergencia i Unió Josep Antonio Duran y Lleida, han obligado a Elena Salgado a rectificar algo que era mucho más que un simple error tipográfico como ha querido defender inútilmente, la vicepresidenta económica.

La soledad de Zapatero se ha vuelto a notar en la sesión de control parlamentario del miércoles, y en el Senado donde, a propuesta del PP, todos los grupos políticos, excepto el socialista, han rechazado, igual que en el Congreso de los Diputados, la congelación de las pensiones.

En la sesión de control su cara, su lenguaje corporal, su gesto de cansancio, ha sido quizás lo más destacado en su “cara a cara” con Mariano Rajoy, que le ha echado en cara las contradicciones con las que está gobernando, las rectificaciones que se están produciendo y su falta de credibilidad…

El presidente, al que se le notaban los efectos de los incidentes del martes en el Senado en el que, formalmente, en sede parlamentaria, se le exigió su dimisión y la convocatoria de elecciones generales, mientras los senadores populares pedían a gritos su cese, esperaba que esos mismos incidentes se volvieran a repetir en el Congreso y la verdad es que, tanto el presidente de la Cámara José Bono, como los propios diputados socialistas estaban preparados para esa contingencia. Quizás, por eso, Bono sobreactuó llamando la atención de los intervinientes, e invocando, innecesariamente, el Reglamento del Congreso.

Quería impedir el efecto-contagio, sabiendo de antemano que la intervención de Pío García Escudero en el Senado puede ser la punta de lanza de una estrategia similar a la que puso en marcha, con excelentes resultados, el ex presidente José Maria Aznar con su célebre frase de “Váyase señor González”.