Zapatero se niega a hablar con el PP

A cuarenta y ocho horas del debate parlamentario en el que se tienen que aprobar las medidas de austeridad aprobadas por el Consejo de Ministros, cuyo decreto Ley aparece publicado en el Boletín Oficial del Estado, nadie del grupo parlamentario socialista ni del Gobierno ha contactado con el Partido Popular para convencerle de la importancia que tiene, en estos momentos en los que los países de eurozona están pendiente de España, el que la oposición vote  afirmativamente unas propuestas que suponen una importante rebaja del déficit público. 

El Partido Popular que está recibiendo presiones de sus correligionarios del Partido Popular Europeo (PPE) para que no vote en contra, está dividido entre los que piensan que hay que votar negativamente (propuesta del responsable de Economía en el Parlamento Cristóbal Montoro y quienes sostienen, entre ellos  Mariano Rajoy, que es mejor optar por la abstención, aunque estén en contra de sean los pensionistas y funcionarios los más afectados por las medidas de ajuste. 

La propia secretaria general del partido Maria Dolores de Cospedal se ha extrañado de que, a estas alturas, nadie se haya puesto en contacto con ellos para intentar algún  tipo de acuerdo, algo que se está intentando con Convergencia i Unió, con el Partido Nacionalista Vasco y con Coalición Canaria, y aunque lo más probable es que esos tres partidos opten también por la abstención, con lo que el Gobierno puede quedarse solo en unos momentos en los que el mensaje que hay que transmitir debe centrarse en una cierta unidad  y coherencia. 

Pero el problema está no solo en que Rajoy no se fía de Zapatero sino en que en ningún momento fue informado por el Presidente de la gravedad de las medidas anunciadas días después de la entre vista que ambos mantuvieron en el Palacio de la Moncloa a principios de este mes de Mayo. 

Es más, en esa entrevista, Zapatero se negó a aceptar que hubiese que afrontar el problema del déficit, con el argumento que eso retrasaría la recuperación económica, la creación de empleo. 

Las circunstancias económicas que está viviendo la economía española  (hundimiento de la Bolsa, rebaja en nuestra calificación, aumento del precio de la deuda pública, aumento del riesgo-país, la urgencia en abordar profundas reformas estructurales como ha vuelto a pedir el Fondo Monetario Internacional…) hubiera necesitado de  la firma de unos “pactos de emergencia”, igual que hizo Portugal después de que Standard&$Poor´s rebajase la calificación del país. 

Horas después de la medida tomada por S&P contra la economía portuguesa, el primer ministro, el socialista  Jose Sócrates, convocaba al Palacio de Sao Bento, en Lisboa, al líder del Partido Social Demócrata (PST), en  la oposición,  Pedro Passos Coelho, “para trabajar conjuntamente y responder en primer lugar a lo que es un ataque especulativo sin fundamento al euro y la deuda soberana portuguesa”. Sócrates y Passos firmaban un “pacto de emergencia” para salir de la crisis.

Aquí, Zapatero, que siempre se ha mostrado remiso a cualquier pacto de Estado, ni informaba a Rajoy de las medidas de ajuste ni intentaba consensuar ese ajuste con el primer partido de la oposición, para buscar su complicidad. 

Este jueves cuando se vote la convalidación del Decreto-Ley se puede producir la  sorpresa de que la mayoría de los grupos parlamentarios opten por la abstención y que el decreto ley se aprobado por la mínima, con todo lo que eso significa de cara a lo que nos está exigiendo Europa.