Zapatero intenta calmar a sus bases

El Presidente del Gobierno Rodríguez Zapatero, ha querido reconciliarse con el sector más radical de su partido, descontento con algunas de las medidas de ajuste económico presentadas  la semana pasada en el Parlamento, especialmente la congelación de las pensiones, y ha anunciado, de improviso, que se aprobara nuevos impuestos para las rentas más altas. 

En  medio de una gran confusión y descoordinación  el Presidente, consciente de que se ha quedado sin discurso de cara a los propios militantes socialistas, ha recuperado parte de las peticiones que en la última reunión del grupo parlamentario y ha accedido a afrontar impuestos especiales para lo que considera que son las rentas más altas, sin llegar a cuantificarlas. 

En la reunión de los martes del grupo parlamentario socialista, una docenas de diputados socialistas (algunos de ellos se abstuvieron de aplaudir en el Congreso el discurso del Presidente) insistieron en la necesidad de lanzar un mensaje a la población que recogiese la necesidad de que quienes más tienen más aporten a esa disminución del déficit publicito que es el problema más inmediato con el que se enfrenta la economía española  y la europea. 

La clave está en saber qué es lo que entiende el Gobierno por rentas altas y si está dispuesto a abordar tanto un impuesto sobre las grandes fortunas, que ha sido una petición constante de las bases socialistas, como la situación de las SICAV (Sociedades de Inversión Colectiva de Capital Variable) que son  utilizadas  por los grandes patrimonios, ya que  gozan de un régimen de tributación privilegiado, al pagar sólo el 1% de sus beneficios en el Impuesto de Sociedades. Desde que llegó el Ejecutivo del PSOE se ha hablado de una subida fiscal a las Sicav, pero el Gobierno teme el impacto que esa medida pueda causar  en los mercados. Algunos cálculos privados estiman que la opción podría ser elevar el tipo del 1% al 5%, lo que elevaría los ingresos en 1.350 millones. Hasta ahora esa medida ha sido desechada ante el temor de que esos grandes patrimonios huyan de España buscando una mejor fiscalidad. 

De todas formas todo es posible dada la descoordinación que existe dentro del propio Gobierno según se ha puesto de manifiesto durante los últimos días. Mientras la vicepresidenta económica Elena Salgado, ajena al anuncio de Zapatero, ha venido defendiendo hasta ahora, junto con el ministro de Industria Miguel Sebastián que no estaba en la agenda del Gobierno afrontar la fiscalidad, tanto la vicepresidenta primera Maria Teresa Fernández de la Vega como el vicepresidente Manuel Chaves, apoyados por el Ministro de Fomento Jose Blanco, han venido insistiendo en el impuesto sobre las renta más altas. Es más, horas después del anuncios presidencial el Ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, en absoluta soledad dentro del gabinete, insista en que la subida de impuestos no estaba en la Agenda del Gobierno. Igual que no está en la agenda,  el posible cambio de percepciones de los parados de larga duración (los celebres y polémicos 420 euros) frente al criterio de su subordinada la secretaria general de empleo Maravillas Rojo que ha dicho exactamente lo contrario… 

Recuperar el impuesto  del. Patrimonio y sucesiones no supone, según los expertos, ingresos importantes por lo que la única vía seria retocar los tramos más altos del IRPF que actualmente están cotizando a un 43 por ciento y que podrían experimentar una subida de dos a cuatro puntos. 

Todo eso, sin descartar, a pesar de ese intento de salvar a las clases medios de nuevos sacrificios, una subida de los impuestos especiales (tabaco, alcohol y  carburantes), algunos de los cuales subieron hace un año.