Arriola y la estrategia del PP

Los dirigentes del Partido Popular están convencidos de que ganarán las próximas elecciones generales, según han puesto de manifiesto en el III Encuentro de Presidentes regionales e insulares del Partido celebrado, la semana pasada en Zaragoza para preparar los comicios autonómicos y municipales del 2011.

La euforia de los populares se basa en todas las encuestas que les dan ganadores (la ultima del periódico El País refleja una diferencia de cuatro puntos), en los sondeos internos del partido y en el “Informe sociológico y de perspectivas electorales”, elaborado por el sociólogo, Pedro Arriola, el hombre que más influencia tiene en las decisiones del Presidente del PP.

Hasta tal punto que fue Pedro Arriola, el sociólogo de cabecera de José María Aznar, el que ha llevado a cabo las misiones más delicadas, entre ellas las conversaciones con ETA por decisión personal del anterior Presidente del partido y del Gobierno,  el que convenció a Rajoy, de que los resultados del  ll-M, no eran tan malos,  que, al igual que Aznar, tenía una tercera oportunidad y que, en todo caso, había que moderar el discurso,  y quitar aristas a una actitud que, al final, había provocado una movilización de la izquierda.

Rajoy moderó su discurso, se olvidó del atentado del ll-M, de las negociaciones con ETA, de la política antiterrorista, hasta del recurso del Estatuto de Cataluña ante el Tribunal Constitucional y del “España se rompe” y emprendió en el Congreso de Valencia un nuevo camino, con un nuevo equipo y con una nueva estrategia: la de la “lluvia fina”, la misma que Arriola le había trazado a José María Aznar durante su primer mandato.

Esa “lluvia fina”  ha venido  acompañada,  también, de una nueva táctica  de mano tendida hacia los nacionalistas vascos y catalanes.  Para el caso de que, en el futuro, necesite sus votos en una posible investidura de un pacto con los socialistas  que ha resultado decisivo para el futuro del País Vasco con el nombramiento de Patxi López como lehendakari.

Pero esa estrategia se vino abajo tras la recesión y la crisis económica, negada al principio por Zapatero y causante del desgaste en el que se encuentra en estos momentos el Gobierno y que le sitúan, según las encuestas, entre tres y seis puntos  por detrás del Partido Popular.  Rajoy volvió a la confrontación directa sin aceptar ningún tipo de acuerdo o pacto para salir de la crisis.

El principal consejo de Arriola a Rajoy, durante estos últimos meses ha sido que  no haga nada, que  no se comprometa demasiado,  que no haga propuestas que puedan ser impopulares y, esperar, simplemente,  a que el desgaste del Gobierno vaya aumentando, convencido, además, de que la recuperación económica y la creación de empleo,  no se producirá hasta bien entrado el 2012, después de las elecciones generales.

Según fuentes populares,  la “estrategia Arriola”  está dando  resultados, algo que ya reconocen hasta  los mas críticos a  Mariano Rajoy, quienes, a pesar de las sucesivas crisis interna dentro del partido, no se han atrevido a echarle en cara su debilitado liderazgo, su escasa valoración política en las encuestas (siempre por detrás de Zapatero) o una oposición más dura  y radical como la que se hizo en la anterior legislatura.

Y la verdad es que la “estrategia Arriola” la ha seguido Rajoy al pie de la letra: proponer poco, no comprometerse demasiado, esperar el desgaste del adversario y hacer una oposición que no genere miedo, ni rechazo, aunque eso, le debilite ya que sigue estando en valoración por detrás de Zapatero.

Con esa actitud, Arriola cree que el Partido Popular puede jugar algún papel en las elecciones Autonómicas de Cataluña de este Otoño, si el dirigentes de Convergencia i Unió Artur Mas, a pesar de ser la fuerza política más votada, no obtiene una mayoría suficiente para gobernar, tendrá una influencia decisiva en Andalucía (ahora, según sondeos de la Junta, es el primer partido en intención de voto), uno de los graneros electorales de los socialistas, conserva todo el poder en Madrid donde los populares siguen siendo los más votados  y, a pesar de los escándalos  (que volverán a reavivarse con el tema Camps a partir del 12 de mayo) tienen asegurada la Generalitar valenciana.