Franco como problema

Treinta y cinco años después de la muerte del general Francisco Franco, el debate nacional se ha centrado en los crímenes del franquismo, en la recuperación de la llamada Memoria Histórica y en la revisión de determinados aspectos de la transición política española., especialmente la Ley de Amnistía de 1977…Treinta y cinco mas tarde de lo previsto, han convertido a Franco en un problema…

Nadie hubiera pensado que después de tantos años  transcurridos desde la desaparición del  dictador, decenas de  miles de personas saldrían a la calle  de una veintena de ciudades españolas , europeas y latinoamericanas , portando muchas de ellas fotos de familiares desaparecidos o fusilados, exigiendo justicia  en un acto de  verdadera movilización contra la impunidad de los crímenes del franquismo.

En un intento de apoyo y solidaridad con el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, imputado por el Tribunal Supremo por un posible delito de prevaricación al intentar investigar los crímenes del franquismo, al amparo de la Ley de Memoria Histórica, sin ser competente para ello, quienes se consideran representantes de la sociedad civil, se han echado a la calle este fin de semana para recordar a los muertos y desaparecidos durante la guerra civil y en cuarenta años de régimen dictatorial y exigir Justicia.

Decenas de miles de Ciudadanos, la mayoría de los cuales no conocieron la Guerra Civil española y  muchos de ellos  ni siquiera  la transición (hay que recordar que el setenta y tres por ciento de la población española nació después de iniciada la transición y aprobada la Constitución de l978) han vivido, al calor de las manifestaciones, el mismo clima  de la segunda mitad de los setenta, cuando se inicio la larga marcha de la dictadura a la democracia.

Pero, esta vez olvidando el espíritu con que se inicio la transición: que no se miraría atrás, al pasado, que no habría represalias  y que todo lo que se hiciese vendría inspirado por la reconciliación. entre todos los españoles…

Ese espíritu  de reconciliación  quedo sellado el 14 de Octubre  de 1977. con la aprobación por el Congreso de los Diputados  por 256 votos a favor y solo dos en contra, y la abstención de Alianza Popular, de la Ley Amnistía, apoyada  por Unión de Centro Democrático, PSOE, partido comunista, PSC y nacionalistas vascos y catalanes.

Como la mayoría de las Leyes que se elaboraron durante esos años, la Ley de Amnistía fue producto de un pacto en el que los vencidos de la guerra civil y perseguidos por el Régimen durante mas de cuarenta años, con una generosidad política  que ahora es puesta en duda, y que, en cierto modo, fue fruto del miedo, intentaron una Ley de Punto Final en virtud de la cual nada de lo ocurrido entre la fecha del Alzamiento el l8 de Julio de l936 y el l5 de Junio de l977, fecha de las primeras elecciones generales, podría ser objeto de reclamación o de revisión.

Es decir, que se renunciaba  a revisar el pasado y a exigir las  responsabilidades  generadas durante más de cuarenta años por la dictadura…

Esto es lo que ahora, en un movimiento que ha desbordado a los propios inspiradores, es lo que, muchos años después, se pretende derogar con el argumento de que la Ley de Amnistía es preconstitucional y va en contra del Pacto de Naciones Unidas sobre Derechos Humanos que considera imprescriptibles los delitos de genocidio y de lesa humanidad.

Abrir ahora ese debate, pensando más en la España de nuestros abuelos que en la de nuestros nietos, en unos momentos en que estamos viviendo una crisis económica de dimensiones desconocidas, de una crisis política con dos partidos que con incapaces de alcanzar cualquier pacto de Estado y una crisis institucional que afecta a la Justicia, al Tribunal  Constitucional y al Supremo, es un autentico disparate. Es volver de nuevo a las dos Españas que tan trágicas consecuencias nos ha traído. Es poner en marcha un proceso diabólico, convirtiendo a Franco en un problema, cuando los problemas, los verdaderos problemas, son otros.