Después de Grecia, Portugal ¿y España?

El director gerente del Fondo Monetario Internacional Domique Strasuss-Khan se ha visto obligado a salir en defensa de la deuda pública española, con ocasión del hundimiento de la deuda griega que tendrá que utilizar cuanto antes los 45.000 millones de euros de rescate de la Unión Europea y del FMI. Según el director gerente del Fondo,  los problemas por los que pasa la deuda griega no tienen un efecto contagio a otros países como España y Portugal.

Ante el hundimiento del bono griego que está pagando unos intereses por encima del diez por ciento (siete puntos más que Alemania) y una serie de movimientos especulativos que ha afectado a varias Bolsas europeas, especialmente a la española que en cuarenta y ocho horas ha caído un 4,28 por ciento, el máximo dirigente del Fondo  ha querido tranquilizar al mercado al asegurar que la institución no “ve necesidad de poner el foco en otro país de Europa que no sea Grecia”.

Dominique Strauss-Kahn respondía así, en rueda de prensa, al ser preguntado si temía que se produjera un efecto contagio de la crisis griega a otros países como “Portugal y España”, después de que los Credti Default Swaps (CDS), seguros contra el riesgo de impagos, de los tres países europeos renovasen este jueves sus máximos históricos.

La decisión de la agencia de calificación Moodýs de bajar el rating de Grecia a una posición cercana a los “bonos basuras”; el descubrimiento de que el Gobierno griego, de acuerdo con bancos de Wall Street, había engañado a Bruselas en el montante del déficit heleno que puede acercarse al 14 por ciento, y, la desconfianza del mercado de que  Atenas pueda cumplir el duro plan de estabilidad, para dejar reducido el déficit en un cuatro por ciento, ha empezado a tener un efecto contagio en Portugal, país donde los inversores y especuladores, parece que han colocado en la lista de posible futura  victima, después de Grecia.

En este sentido España, que es el cuarto país europeo con un déficit publico más alto, después de Grecia, Irlanda, Portugal y el Reino Unido, está aguantando, por ahora, bien el embate ya que su última emisión de bonos se ha adquirido a un interés del 4,4 por ciento, sólo un punto más que Alemania. Sin embargo esto no significa que tras Grecia y Portugal nuestro país se situé en el punto de mira no sólo por su elevado déficit (el 11,2 por ciento) sino por las reticencias con que en Bruselas está siendo estudiado el plan de austeridad elaborado por el Gobierno para llegar a un cumplimiento del Plan de Estabilidad en el año 2013.

El gurú de la crisis que está viviendo actualmente toda la economía mundial, la más grave desde la Depresión del 29, el economista y profesor de la Universidad de Nueva York Nouriel Roubini, acaba de pronosticar que  nuestro país “no está todavía al borde del abismo al que están mirando los griegos”, pero ha alertado de que podría acercase a él si no se llevan a cabo de forma urgente “avances en la consolidación fiscal y reformas estructurales” que permitan estabilizar los niveles de deuda pública, reducir los déficit externos y restaurar la competitividad y el crecimiento.

España, con problemas que suponen incluso una mayor amenaza para la integridad de la zona euro (y en última instancia para el euro), necesita desesperadamente, según el análisis de Roubini, reformas estructurales, especialmente flexibilidad en el mercado laboral, si quiere evitar un viaje al mismo abismo al que se enfrenta Grecia. Algo que probablemente ni Zapatero ni su Gobierno quieren oír.

Hace sólo unos días que el ex Ministro de Economía con Felipe González, Carlos Solchaga,  afirmaba que el deterioro del riesgo país de España no es, en estos momentos, el mayor de nuestros problemas, aunque podemos vernos arrastrados por los mercados y tener dificultades para  financiar la deuda pública y privada  si no se recupera la confianza.

En resumen, la tesis de Solchaga es que “al Gobierno se le acaba el tiempo para demostrar que puede hacer frente a la crisis y recuperar la credibilidad perdida y la confianza de los mercados y de los ciudadanos”.