El caso Garzón llega hasta el Parlamento

Un día más Baltasar Garzón, sigue ocupando el primer plano de la actualidad, mientras la prensa internacional (ahora es “Le Monde” y el “Frankfurter Allgemaine Zeitung“) sigue defendiendo la posición del polémico juez. 

Por una parte Garzón ha conseguido que hoy Jueves el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) no decida su suspensión ya que, todavía, no ha llegado al registro del Consejo la comunicación del juez instructor, Luciano Varela, con lo que el Consejo no se pronunciará hasta la primera semana de Mayo,  y ,por otra, su caso y, sobre todo, los actos de solidaridad que se han venido celebrando estos últimos días, y que se han convertido en una denuncia del Tribunal Supremo como órgano franquista,  ha ocupado el centro del debate del Parlamento. 

Hasta cinco Ministros (la vicepresidenta Maria Teresa Fernández de la Vega, el Ministro de Fomento José Blanco, el Ministro de Industria Miguel Sebastián, el Ministro de Justicia Francisco Caamaño y el Ministro del Interior Alfredo Pérez Rubalcaba) han tenido que responder, en la sesión de control del Parlamento, a interpelaciones del Partido Popular  que ha echado en cara al Gobierno, no sólo la protección que está prestando al juez de la Audiencia Nacional, sino a la creación de un clima de guerra civilista y en contra de las Instituciones,  que intentan ocultar los verdaderos problemas económicos del país. 

Se está intentado “resucitar las dos Españas”. Se ha llegado a decir, con tal de “tapar el paro y la crisis económica” en una “estrategia parecida a la del 11 M“, para “mantenerse en el poder, igual que hicieron para llegar a él”. 

De esta forma, lo que era un juicio por un posible delito de prevaricación  (quedan todavía dos causas y en una de ellas se habla de cohecho) se ha convertido, por los excesos de unos y otros,  en un proceso claramente político, que ha despertado todo tipo de solidaridades y adhesiones y que se está utilizando para poner en duda  la Ley de Amnistía de l978 y la propia transición. 

El hecho de que una de  las acusaciones, aparte del sindicato ultraderechista “Manos Limpias”, sea Falange Española de las JONS da a la causa contra Garzón un especial tinte político que se ha puesto de manifiesto en el escrito que ha sido rechazado por el Juez Luciano Varela, porque sobrepasa todos los limites de un simple juicio por investigar los crímenes del franquismo. 

En el auto dictado este miércoles por Varela se dice que el escrito en el que este partido pide 20 años de inhabilitación para el titular del Juzgado Central de Instrucción “podría entenderse más como una exposición para el debate ideológico sobre acontecimientos históricos”.  Y de  no subsanarse, se tendrá a esta parte “por recluida en el derecho a formular acusación”. 

Varela crítica que se incluyan en el texto constantes referencias a circunstancias personales de Garzón “que, cuanto menos, son totalmente ajenas a los elementos que han de configurar el hecho punible objeto del proceso”. Y es cierto porque en el escrito de Falange Española  se retrata a Garzón como “juzgador de la historia y redentor del bando vencido”. 

“El citado escrito podría entenderse más como una exposición para el debate ideológico sobre acontecimientos históricos (…) que el presupuesto para la estricta determinación del objeto del proceso”. Ello no puede admitirse, según Varela, “en la medida que podría hacer del proceso un escenario para debates o actos propagandísticos ajenos a la estricta y única finalidad admisible de contrastar si concurren o no los concretos elementos que la Ley exige para la imposición de una sanción penal”.