La maldita pandemia: consecuencias económicas y políticas de recuperación (y V)

En la quinta entrega de la serie sobre la Maldita Pandemia, nos referimos a algunas primeras manifestaciones oficiales sobre la misma, destacando el caso de Francia e Italia, para una comparativa después con España. Siguen después las primeras observaciones de los empresarios, en la idea de abordar de inmediato algunas inversiones planteadas a largo plazo, y que podrían adelantarse, sobre todo en el área de la energía, con el cambio de modelo de combustibles fósiles a renovables. Como tónica general puede decirse que en España, en la política económica frente a la crisis microbiana, se dieron unas pautas más intervencionistas que en los países de nuestro entorno. Sin duda por la incidencia del llamado Gobierno Frankenstein, de coalición del PSOE con Unidas Podemos. Lo cual se manifestó en una menor actividad de la cooperación público-privada (CPP), tanto en las cuestiones sanitarias como económicas.

Primeras reacciones oficiales ante la pandemia: Francia e Italia

En cualquier caso, resulta difícil un análisis que pretenda ser global, y al mismo tiempo detallado sobre los efectos económicos y sociales de la pandemia y esas medidas que se están tomando, en un discurrir continuo sin fecha tope imaginable. En ese sentido, podríamos estudiar cómo han reaccionado una serie de países. Pero por razones de espacio, nos limitaremos a Italia, Francia y España.

Los dos países citados convocaron sendas comisiones de sabios. En analogía a lo que hizo España en 1929 con la Comisión del Patrón Oro, presidida por el economista Antonio Flores de Lemus.

Inglaterra tiempo después, en 1931, creó la Comisión McMillan a propósito de una serie de cuestiones monetarias (con John Maynard Keynes como protagonista de los expertos).

Volviendo al presente, en el caso de Francia, la convocatoria de un Comité de sabios, fue iniciativa del Presidente Macron; reuniendo a 20 economistas, encabezados por Krugman y Tirole, ambos Premios Nobel; más Larry Summers, Olivier Blanchard, y otros, para que en dos meses ofrecieran diagnóstico y recomendaciones.

 En Italia, se designó a Vittorio Colao. Un importante empresario, ex consejero delegado de Vodafone, que fue seleccionado por el Presidente de la República para diseñar el Plan de Reconstrucción Nacional: un grupo de trabajo de 17 expertos, que reunidos en abril presentaron en mayo un informe de 126 páginas con 102 medidas. Luego, en febrero de 2021, el Presidente Mattarella llamó a Mario Draghi a formar un gobierno de técnicos. En la idea por parte del ex presidente del BCE –similar a la de este artículo— de aplicar medidas a corto, a fin de vencer la pandemia, pero incluyendo las de largo plazo, para lograr la modernización general y un crecimiento sostenido.

Una propuesta de un comité de sabios que hizo el autor del presente estudio en abril de 2020, semanas antes de materializarse la idea del propio Macron o la de Italia, cayó en saco roto.

Lo más notable en esa esfera de las reacciones políticas frente a la crisis, fue la decisión tomada ya en 2020 de crear el Gobierno Draghi en Italia, con un carácter supertécnico de abordar los problemas de la pandemia, a lo cual dieron su asenso prácticamente todos los partidos políticos. Las reformas del Gobierno Draghi podrían ser menores, sin embargo, en el caso de que SuperMario, en 2022 optara a ser presidente de la República, con lo cual perdería el control de la política día a día.

España: la Comisión para la Reconstrucción Nacional

La Comisión para la Reconstrucción Social y Económica, nació el 7 de mayo de 2020, en el Congreso de los Diputados; integrada por 46 parlamentarios, de diez diferentes grupos políticos.

El origen de esa Comisión radicó en el pacto a que llegaron el presidente del Gobierno y el líder del partido de la oposición (PP) a fines de abril de 2020. En la idea de proponer soluciones a cuatro temas de la pandemia: Sanidad, Economía, Estado de bienestar, y Unión Europea. Con una quinta cuestión, las consecuencias de la pandemia, que al final se descartó, por estimarse del lado del Gobierno que una comisión parlamentaria debería investigar soluciones; dejando aparte las consecuencias políticas.

En el análisis casi inmediato preparado por el autor para esa Comisión, se ofrecieron análisis y recomendaciones sobre los cuatro capítulos reseñados, para mantener el tono de la economía durante la pandemia y a fin de reactivarla después. Un informe con una serie de recomendaciones metodológicas, que se presentó al Presidente de la referida Comisión –Patxi López, diputado del PSOE— quien no aceptó la presencia del autor en el Congreso, como también hizo con otras propuestas. La filosofía de ese diputado del PSOE fue la de ¿para qué escuchar a posibles críticos, si el Gobierno ya tiene todo decidido o por decidir…? Toda una muestra de satanismo.

En cualquier caso, los planes para la reconstrucción en el Congreso de los Diputados, quedaron finalmente muy deslucidos: no hubo consenso para reeditar lo que podría haber sido unos segundos Pactos de La Moncloa tan citados al principio con toda frivolidad, como olvidados después… En gran medida, eso sucedió por el ambiente parlamentario habitual desde 2019, de absoluto antagonismo entre el gobierno de coalición PSOE/Unidas Podemos (UP), con el centro derecha. Y este conglomerado dividido a su vez en una controversia permanente PP/Vox/Ciudadanos.

Al final resulto que en la Comisión del Congreso sólo se aprobaron las medidas sanitarias, que por lo demás ya tenía en marcha el Gobierno; y las referentes a la UE, que llegaron ya preparadas desde Bruselas. La oposición no apoyó los ajustes sociales para los más vulnerables, por estimarlos clientelares. Y un error en la votación, no subsanado, dejó las medidas económicas en el aire1. Toda una gloriosa iniciativa que no sirvió para nada.

Los empresarios

Por otro lado, sin conexión con el Parlamento o el Gobierno, la iniciativa empresarial más importante al comienzo de la pandemia en sus principios fue la instrumentada por Antonio Garamendi, Presidente de la CEOE, a partir del 15.VI.2020, quien subrayó que ya se habían quedado en el camino más de 130.000 empresas, con 3,4 millones de empleos perdidos, o suspendidos en los ERTEs. Garamendi convocó a un gran número de empresarios importantes, para a lo largo de una semana, exponer, telemáticamente, ideas y propuestas. El primer día se escucharon las siguientes menciones:

  • Ignacio Galán, Iberdrola: “Hay que adelantar a 2025 el Plan de Energía y Clima, para aumentar competitividad, y reducir dependencia energética del exterior”.

  • Pablo Isla, Inditex: “No hay que revertir las reformas eficaces que están funcionando”.

  • Ana Botín, Santander: “La prioridad es evitar una destrucción permanente de empresas, como en la anterior crisis”.

  • Juan Roig, Mercadona: “Hoy más que nunca merece la pena ser empresario”.

  • Ángel Simón, de Suez y Agbar: “Es el momento de las grandes infraestructuras, para modernizarlas: energía eléctrica, agua, transporte…”

  • Antonio Garamendi, CEOE: “Son las empresas las que tienen que liderar el futuro y poner en marcha España”.

Por lo demás, los empresarios no supieron, o no tuvieron ocasión, de conectar más estrechamente con el Gobierno, a pesar de algunas reuniones, nada productivas con el Presidente Sánchez. En principio, de la cooperación público-privada (CPP), brilló por su ausencia, con una tendencia clara al dirigismo estatal en casi todo, incluida la vacunación. Incluso se criticó al presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, por algunas concesiones al dirigismo estatal. Y desde luego, la CEOE no ha contribuido a una buena distribución de los recursos del Fondo Europeo de Recuperación.

Como siempre, los lectores de Republica.com pueden conectar con el autor a través del correo electrónico castecien@bitmailer.net.

1 Anabel Díez y Javier Casqueiro, “La oposición tumba el plan social de la comisión de reconstrucción”, El País, 23.VII.2020.