México de 1547 a 2021 (II)

Recordarán los lectores de Republica.com que el jueves pasado, 1 de octubre, publicamos el primer artículo de esta serie, referente a la Historia de México. Pensando en que 2021 será el año de la independencia del mayor país hispanohablante del mundo, que son precisamente los Estados Unidos Mexicanos, que desde 1535 hasta 1821 fueron el virreinato de la Nueva España.

Es lógico que el centenario inmediato de la independencia mexicana, nos interese a los españoles, como horizonte de plena reconciliación dentro de nuestra Historia común. De ahí que pueda ser interesante que los lectores de este digital que edita Pablo Sebastián informe sobre una historia de 500 años que en nada nos es ajena.

LA ERA VIRREINAL1

Después de la referencia que hicimos la semana pasada al primer intento de independencia de México, presuntamente capitaneada por los tres hijos de Hernán Cortés, entramos en una visión de lo que fue la evolución del país como virreinato.

Expansión de México, más de cuatro millones de kilómetros cuadrados

La segunda oleada, de conquista y colonización postcortesiana, tuvo por escenario el inmenso y árido norte, recorrido por tribus nómadas y guerreras. Por otro lado, el descubrimiento de las minas de plata de Zacatecas, en 1546, promovió la expansión migratoria hacia ese norte, que habría de durar más de dos siglos, con oleadas sucesivas de gambusinos2, aventureros, soldados y misioneros, que comenzaron a transformar el paisaje hasta entonces desolado. Después de Zacatecas se descubrieron más minas en Guanajuato (1557), Durango (1563), Fresnillo, Indé y Santa Bárbara (1567), Mazapil (1568), y Parral (1631). 

Juan de Oñate, de familia vasca, nacido en Pánuco en 1550, ya verdadero novohispano, fue el último gran conquistador. Por sus largas incursiones en lo que hoy es Nuevo México –fundador de Santa Fe—, Texas, Colorado y Arizona; que ulteriormente se incorporaron a la Nueva España. En su recuerdo, se erigió un enorme monumento, que se encuentra en la ciudad texana de El Paso, que también fundó. Murió en España, en Guadalcanal, Sevilla, en 1626.

Para resguardar las posiciones de frontera, los caminos, las minas y los ranchos de los ataques de los indios, se creó una cadena de presidios3 estratégicamente distribuidos. Y más adelante, los misioneros franciscanos, jesuitas y dominicos penetraron en las regiones más hostiles, allí donde no había minas y la tierra era más avara. Se fundaron misiones, que propagaron el evangelio, los cultivos y las técnicas europeas. Fue así como mineros, aventureros, grandes capitanes y misioneros convirtieron el norte de Nueva España en un país de explotación de metales, latifundios ganaderos y centros agrícolas.

La tercera expansión colonizadora ocurrió en el s. XVIII, y tuvo carácter defensivo para frenar la penetración de comerciantes rusos, que bajaban de Alaska a California, y británicos en la costa norte del Pacífico, y de franceses en Texas (provenientes de la Luisiana). Los españoles respondieron a esa amenaza fundando una serie de ciudades y misiones en Texas, y apoyando la obra misionera de los jesuitas en Baja California. E incluso en el siglo XVIII se amplió la Nueva España con el Territorio de Nutka, cuyos lindes boreales estaban en la actual Alaska.

Al finalizar esa expansión, el territorio de Nueva España sumaba más de cinco millones de km2, más del doble de su actual superficie (ver los dos mapas de la Nueva España), y así fue reconocido, excepto los Territorio de Nutka y de Oregón, en el Tratado Adams-Onís, suscrito con EE.UU. en 1821. Sólo dos años antes de la independencia de México. En el siguiente mapa, de toda la América del Norte, se ve cómo esa superficie se amplió mucho con la adquisición por España de La Luisiana, transferida por Francia, en 1762, y que se cedió por Godoy a Napoleón en 1802, todo lo que habría sido una gran expansión adicional de la Nueva España.

Virreyes novohispanos4

El aparato gubernamental del virreinato estaba constituido por toda una red de funcionarios dependiente de la corona y subordinada a la más rígida escala jerárquica, una estructura burocrática en la que el máximo órgano de gobierno eran el Virrey y la Real Audiencia (Nueva Galicia poseyó audiencia propia), varios gobernadores y numerosos alcaldes mayores corregidores.

El virrey era el representante del lejano monarca en España, siendo el jefe de todo el aparato de gobierno. Como capitán general, controlaba toda la política administrativa, y era la cúspide del poder judicial como presidente de la audiencia. De lo espiritual también se ocupaba, como vicepatrono de la Iglesia, y de lo fiscal, como superintendente de la real hacienda.

Las funciones que ejercieron los virreyes en plenitud fueron las militares y las político-administrativas. Las Reales Audiencias actuaban en los ramos civil y criminal, pero también fungieron como tribunales administrativos, e intervinieron en el gobierno directa mente, o como consejo de los virreyes, con quienes tuvieron numerosos roces. Esa serie de virreyes novohispanos, en total 54 en tres siglos, dieron una gran estabilidad de gobernanza, con la asombrosa experiencia de Luis de Velasco, que fue virrey de Nueva España en primer término, para serlo después del Perú, y volver a México: veintiún años seguidos de virrey.

Nos quedamos hoy con la espléndida figura del virrey Velasco, para seguir la semana próxima. Como siempre, los lectores de Republica.com pueden conectar con el autor a través del correo electrónico castecien@bitmailer.net

1 En lo que continua, seguimos muy de cerca el texto sobre “Historia de México” de la Enciclopedia Larousse en español, editada por Planeta. De un largo artículo cuyos autores son E. Florescano (periodo colonial), L. González (periodo independiente, P. Gabriel (institucionalización de la revolución y Constitución, partidos políticos), y J.L. Martín Ramos (el problema agrario). A todos ellos, colegas míos en el equipo del Larousse en español, mis más rendidas gracias.

2 Mexicanismo para buscadores de minerales a pequeña escala.

3 El presidio era un fuerte a efectos militares, siguiendo la arquitectura del imperio romano, con capacidad para un destacamento, y con calabozos para los presos de la justicia.

4 Entre 1535 y 1821 hubo 63 virreyes en la Nueva España, según la Lista de Luis Portillo. Con una duración del virreinato de 286 años, la media por virrey fue de 4,5 años; una indudable estabilidad.